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Vida Religiosa
No deben llevar hábito y han de insertarse en el mundo laboral, según Roma Agencias
Son 5.000 en todo el mundo. No son monjas, pero practican la castidad. Pueden vivir solas o en comunidad, pero no llevar hábito ni casarse

(Jesús Bastante/Agencias).- Son 5.000 en todo el mundo. No son monjas, pero practican la castidad. Pueden vivir solas o en comunidad, pero no llevar hábito ni casarse. Deben insertarse en el mundo laboral y, según la nueva Instrución 'Ecclesiae Sponsae Imago', deben ser mayores de edad. Son las vírgenes consagradas.

En el nuevo documento, aprobado por el Papa el pasado 8 de junio y que hoy ha sido presentado en Roma, se regula esta desconocida forma de vida, y se pretenden evitar algunos excesos, como la minoría de edad de sus miembros.

Así, según se desprende del texto, "en ningún caso se podrá iniciar el período propedéutico antes de cumplir los dieciocho años de edad; para la admisión a la consagración se deberá tener en cuenta la edad de casarse tradicional en la región y ordinariamente no se celebrará la consagración hasta que la candidata haya cumplido los veinticinco años de edad".

El documento ha sido publicado dos años antes de que se celebre el 50 aniversario del Rito de consagración de las vírgenes, el Ordo Consecrationis Virginum, promovido por Pablo VI en 1970, y en el cual se dispuso la posibilidad de consagrar también a las mujeres que permanecen en su contexto de vida ordinario, según las modalidades del antiguo Ordo virginum. Precisamente, en 2020 habrá un encuentro en Roma de todas las fieles pertenecientes al Ordo virginum.

 

 

Las vírgenes consagradas han de vivir tres características aparentemente antitéticas. "Virginidad, esponsalidad y maternidad". Han de vivir dentro del mundo, y tener "madurez" para "procurarse su sustento con los frutos de su trabajo y los recursos personales".

Habrán de tener "la capacidad de establecer relaciones sanas, serenas y oblativas, con hombres y mujeres, unida a una recta comprensión del valor del matrimonio y la maternidad", y llevar "un uso responsable de los bienes, de los medios de comunicación social y del tiempo libre".

Durante la presentación del documento, el cardenal Joao Braz de Aviz recalcó que "el documento es el resultado de una amplia consulta, una obra sinodal a la cual asistieron obispos, vírgenes consagradas y expertos de todo el mundo para poner de relieve las especificidades y las riquezas de esta forma de vida consagrada", ha manifestado.

El texto pretende, según el purpurado brasileño, "ayudar a descubrir la belleza de esta vocación, y contribuir a mostrar la belleza del Señor que transforma la vida de tantas mujeres que cada día la experimentan".

Por su parte, el español José Rodríguez Carballo, secretario de la congregación, se ha detenido en el significado que tenía esta vocación en las primeras comunidades cristianas. Así, ha explicado que las vírgenes consagradas recibían el título de esposa de Cristo y que, en ellas, en efecto, se reflejaba la imagen de la Iglesia. De esta manera, ha manifestado que la esencia de esta disciplina es que el "carisma de la virginidad se armoniza con el carisma propio de cada consagrada" lo que en la práctica fructifica en "una gran variedad de respuestas a la vocación".