Reinformación Balear

enterrado vivo favio alejo

Una turba se toma la justicia por su mano en Bolivia

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Le entierran vivo bajo el ataúd de la mujer que había violado y asesinado

El joven de 17 años que había asfixiado a una campesina de 35 acabó metido en la misma fosa del cementerio local

Renovación Balear, 08 de junio de 2013 a las 01:20
Le ataron las manos a la espalda colocándole encima el féretro de la difunta

Los habitantes del municipio del departamento boliviano de Colquechaca no se lo pensaron dos veces. Tras haber presentado ante el fiscal del lugar a un joven de 17 años al que habían capturado como sospechoso de haber violado y asfixiado a una campesina de 35, y después de que el forense le hubiera apreciado tras un examen varios arañazos en sus brazos, lo cogieron en volandas y se lo llevaron al cementerio local.

BOCA ABAJO Y ATADO

Lejos de querer enseñarle la fosa donde yacía su presunta víctima, la abrieron a paletadas y, según narra la emisora Erbol, después de atarle las manos a la espalda y ponerle boca abajo, le arrojaron dentro colocándole encima el féretro. A pesar de sus súplicas el joven fue cubierto de tierra y sellada su sepultura.

Según ha explicado a la citada radio el fiscal del lugar, Milton Jara, los familiares de una mujer habían denunciado la desaparición, y poco después le informaron de que habían encontrado su cuerpo sin vida "aproximadamente, a una hora y media de la localidad de Colquechaca".

El fiscal ha narrado que "frente al hospital donde se trasladó el cuerpo de la víctima se congregaron un gran número de habitantes, quienes presentaron ante el fiscal y el forense a un joven de 17 años y a su padre a los que habían golpeado y no los querían soltar. El forense revisó los cuerpos de ambos y en el del hijo encontró algunos rasguños, por lo que éste se puso muy nervioso. Entonces unos 80 habitantes apresaron a ambos e incluso, ante los intentos del fiscal y el forense de liberarlos, también ellos dos fueron agredidos. Intentamos rescatarlos, pero los comunarios no entendían nada, decían que iban a hacer justicia comunitaria, que los iban a quemar vivos o enterrarlos vivos".

El fiscal lamenta lo ocurrido, aunque ha dejado claro que no lo pudo evitar:

"No pudimos hacer nada. Los únicos dos policías que tenemos aquí no tienen ni armas, sólo cuentan con gas lacrimógeno. Luego llegaron tres policías de otras localidades cercanas, volvimos al cementerio para tratar de desenterrarlo, pero tampoco logramos nuestro objetivo, porque los comunarios habían puesto a la entrada del camposanto una enorme roca, que no sabemos de dónde ni cómo lo han traído. Además, seguían unas 50 personas haciendo vigilia".

 



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