Cine en tres dimensiones.
Si los ojos no trabajan de forma sincronizada se produce una rotura en la fusión de las imágenes en el cerebro
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Mareos, visión doble... Una tarde de diversión en el cine puede terminar con una visita al oculista. Según ha advertido el Colegio de Ópticos-Optometristas de la Comunitat Valenciana, las películas en tres dimensiones (3D) pueden provocar mareos, visión doble, náuseas y desequilibrios en personas con pequeños problemas visuales como la ambliopía o el estrabismo.
Además, los ópticos recomiendan una revisión binocular a quienes sufran trastornos tras ver una película 3D. La tecnología 3D, similar a la técnica que utiliza el cerebro humano para ver en relieve, se basa en dos imágenes superpuestas que se proyectan sobre una pantalla, y cada ojo observa una de las imágenes y luego el cerebro del espectador las fusiona obteniendo una imagen tridimensional.
Según los expertos, esta disociación de imágenes de la película puede suponer un esfuerzo adicional para el cerebro, que da instrucciones a la musculatura ocular para que la alineación de ambos ojos sea la correcta, permitiendo verlo bien. Pero si hay un problema latente, como es el caso de una foria, es posible que se manifieste visión doble, mareos e incluso náuseas o desequilibrios en personas que estén de pie.
LA COORDINACIÓN OCULAR
Si los ojos no trabajan de forma sincronizada se produce una rotura en la fusión de las imágenes en el cerebro, lo que se conoce como foria, es decir, un estado de relajación en el que los ojos pierden momentáneamente la coordinación de uno con el otro, manteniendo el estímulo visual, pero sin que exista integración en el cerebro.
En algunos casos, la musculatura no puede compensar este defecto y se produce una relajación total que conocemos como estrabismo, un alteración visual provoca que los ojos no miren a un mismo punto. En estos casos, la persona no es capaz de ver las películas en 3D.