Salud
Tristeza, ansiedad y depresión. PD
Para ciertas personas, el secreto de la felicidad es estar triste de vez en cuando

Estar triste no es agradable. La mayoría de nosotros, cuando estamos tristes, lo que queremos es dejar a un lado esas ideas negativas y pensar en algo positivo.

Pero, de acuerdo con Mo Gawdat -ingeniero, director ejecutivo del laboratorio espacial Alphabet y autor del libro Solve for Happy-, deberíamos hacer lo contrario: enfrentarnos a esos sentimientos cuando nos embarguen.

"Cuando algo nos produce infelicidad, tenemos que profundizar en ello", asegura Gawdat al Huffington Post en un taller que impartió en Nueva York.

Gawdat lo compara con repasar lo que hemos comido cuando nos empieza a doler el estómago; aunque, como señala Shana Lebowitz en este artículo de Business Insider, a veces nos resulta más fácil reconocer una enfermedad física que darnos cuenta de que estamos tristes.

"¿Serías capaz de hacer una pausa con la suficiente frecuencia como para reconocer cómo te sientes?".

"Aunque no sepamos aún cómo arreglarlo, tenemos que reconocer si no nos encontramos bien".

Aunque el consejo de Gawdat puede parecer algo desagradable de llevar a la práctica, hay otro estudio le da la razón.

De acuerdo con una investigación publicada en el número de agosto de la revista Journal of Experimental Psychology, para ciertas personas, el secreto de la felicidad es estar triste de vez en cuando.

En la investigación participaron unos 2.300 estudiantes universitarios de Estados Unidos, Brasil y China a los que se les preguntó por las emociones que les gustaría experimentar más, por las que querrían tener con menos frecuencia y por las que sentían normalmente.

Los que decían estar satisfechos con la vida y mostraban menos síntomas depresivos eran aquellos que pensaban que cualquier emoción, aunque fuera negativa, era adecuada en un momento determinado.

"Querer estar contento o alegre constantemente no es un objetivo muy realista", aclara  Maya Tamir, profesora de Psicología de la Universidad Hebrea de Jerusalén y autora del estudio.

"No querer sentir nunca miedo ni ira ni tristeza tampoco es realista. Si somos capaces de aceptar e incluso de apreciar nuestras emociones, ya sean agradables o desagradables, tendremos más probabilidades de ser más felices y de estar más satisfechos".

Así que intenta afrontarlo la próxima vez que estés triste. Enfréntate a aquello que te moleste y haz lo que puedas para seguir adelante.