Salud

Mientras más presión haya, mientras a más profundidad se encuentre un buzo, el aire al que tenga acceso se comprimirá más. Esto hace que cada vez que el buzo inspire a grandes profundidades, el aire contendrá más moléculas de nitrógeno y oxígeno que lo normal. Como ya es sabido, nuestro organismo usa el oxígeno para sobrevivir. Pero ante esta particular circunstancia, el exceso de oxígeno no se acumula en el organismo. Todo lo contrario sucede con el nitrógeno, que al acumularse busca un lugar en la sangre y en los tejidos.


"El tema con los buzos artesanales es que no saben que a 30 metros de profundidad el nitrógeno, que normalmente es eliminado porque no es un gas indispensable para la vida, empieza a acumularse y genera una especie de aeroembolia, que es la formación de pequeñas burbujas que empiezan a acumularse en el torrente sanguíneo y en los tejidos más débiles", indica a El Comercio Martina Gómez, directora del Centro de Terapias Alternativas y Antienvejecimiento, según recoge El Comercio.--El raro caso del buzo peruano deformado por el nitrógeno--.


Si el ascenso a la superficie se realiza de manera inadecuada, todo el nitrógeno que no puede eliminarse de manera inmediata se convierte en burbujas en la sangre y los tejidos, llegando a lesionar a estos últimos o a provocar obstrucciones en vasos sanguíneos. ¿El resultado? Dolor en músculos, articulaciones y tendones, debilidad en el cuerpo, dificultad para hablar, entre otros. ¿Pero eso fue lo que sucedió con Alejandro Ramos Martínez?.

"Lo que normalmente suele suceder con los buzos es lo que se conoce como narcosis de nitrógeno. Es una sensación como de gas anestésico, pérdida de concentración y del sentido del peligro y hasta pérdida de conciencia. Pero en este caso, parece que el nitrógeno quedó encapsulado en el tejido adiposo y ha generado lo que vemos en esta persona. A todas luces es un caso poco común", explica Gómez.


De acuerdo con la página web Manuales MSD, del laboratorio Merck, Sharp & Dohme, los efectos más graves de quienes sufren la enfermedad por descompresión están referidos a problemas de articulaciones. Y aunque se menciona -tal como indicó Gómez- que el nitrógeno no eliminado se puede alojar en tejido graso, no se mencionan las complicaciones de la magnitud del caso de Ramos Martínez.