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Cada día hay más niños vegetarianos porque hay más familias vegetarianas. Son aquellas cuya alimentación está basada fundamentalmente en los vegetales, y en no consumir ni carne, ni pescado, ni productos elaborados a partir de ellos. No obstante, la opinión general no es siempre muy a favorable a esta nueva corriente.

El año pasado, por ejemplo, una diputada italiana llegó a proponer en el Parlamento del citado país sancionar, incluso con cárcel, a aquellos padres que siguieran la dieta vegana con sus hijos. En concreto, vegetarianos son aquellas personas que han decidido dejar de comer carne y pescado, pero dentro del vegetarianismo existen varias corrientes:

· Lacto-ovo vegetarianos comen huevos y lácteos.

· Lacto-vegetarianos: sólo incorporan lácteos en su dieta.

· Vegetarianos estrictos o veganos: no consumen ni lácteos, ni huevos, ni ningún otro tipo de alimento de origen animal; sólo vegetales.

El caso es que la Academia Americana de Nutrición, así como otras sociedades médicas y dietéticas, consideran que estas dietas, bien planeadas, son adecuadas para los niños de todas las edades. Eso sí, advierten de que una dieta vegetariana o vegana mal planificada puede tener consecuencias sobre la salud y el crecimiento de niños y de adolescentes, como cualquier otro tipo de alimentación desequilibrada.

Mientras, la Sociedad Americana de Pediatría alerta de que hay que tener un excesivo cuidado con consumir todos los nutrientes durante la infancia e insiste en que hay que atender al riesgo que existe en los niños al mantener ingestas disminuidas de hierro, zinc vitamina D y B12.

Según la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP), los estudios realizados en niños y adolescentes de países occidentales que siguen dietas vegetarianas muestran que el crecimiento y desarrollo de estos menores está dentro del rango normal para su población de referencia, aunque generalmente tienen un menor índice de masa corporal.

Cuando se analiza la ingesta de los niños vegetarianos y veganos, añade, se observa que en comparación con los no vegetarianos tienden a consumir más frutas, verduras, y legumbres, por lo que su ingesta de fibra, vitaminas A, C y E, folato, hierro, magnesio y potasio suele ser mayor; mientras que el consumo de calorías totales, grasas saturadas, proteínas, vitaminas D y B12 y zinc es menor.

"Los niños y adolescentes vegetarianos y veganos suelen consumir con menos frecuencia bebidas azucaradas y alimentos procesados. En general, el patrón de alimentación de estos niños se acerca más a las recomendaciones oficiales actuales que las dietas occidentales típicas", sostiene.

A su vez, indica que la frecuencia de anemia ferropénica es similar en las poblaciones de niños vegetarianos comparadas con las de no vegetarianos, aunque los niveles de ferritina suelen ser más bajos en vegetarianos, o por ejemplo que los adolescentes vegetarianos y veganos suelen mostrar niveles menores de zinc en sangre, comparados con los no vegetarianos, aunque en general no por debajo de niveles normales. "Los niños vegetarianos y veganos muestran un mejor estado antioxidante y un patrón lipídico más favorable en sangre, cuando se comparan con sus equivalentes no vegetarianos", añade.

En una entrevista con Infosalus, Iva Marques, profesora titular de Nutrición e investigadora de la Facultad de Ciencias de la Salud y del Deporte de la Universidad de Zaragoza, destaca que "un vegetarianismo puede ser nutricionalmente adecuado si se planifica de forma adecuada, y se trabaja por la inclusión de todos los nutrientes".

Según indica, hay que atender especialmente a aquellos nutrientes que no estén tan presentes en los alimentos vegetales. En concreto, apunta que los ovolacteovegetarianos (personas vegetarianas que incluyen en su dieta los productos lácteos y el huevo) y los veganos deben tomar suplementos o alimentos enriquecidos con fuentes de vitamina B12. También pueden encontrarse el déficit de hierro y el de zinc en estos casos.

"Aunque los estudios de crecimiento dicen que crecen igual, los estudios nutricionales dicen que los niños vegetarianos presentan valores de nutrientes en sangre menores que los omnívoros, aunque dentro de la normalidad", avisa.


¿CUÁLES SON LOS BENEFICIOS?

Según destaca la experta, los beneficios se asocian con prácticas alimentarias más saludables, ya que estos menores consumen más alimentos de mejor calidad nutricional, menos azúcares, y menos grasas animales: "Una dieta vegetariana a la larga presenta unos beneficios para la salud del adulto y de cara a prevenir enfermedades crónicas degenerativas, como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, la obesidad o algunos tipos de cáncer".

A su vez, insiste en que el crecimiento de estos menores es "normal", aunque cree que se deberían de realizar más estudios que demuestren que los mecanismos homeostáticos del cuerpo compensan las ingestas más bajas de estos nutrientes, o que puedan indicar los estadios iniciales del déficit nutricional para que no se vea afectado el crecimiento.

"Sí que se podría llegar a decir que en la dieta vegetariana los beneficios pueden llegan a superar los riesgos si la dieta es adecuadamente planificada, siempre que haya un seguimiento nutricional de zinc, de hierro, de vitamina D y de B12, tanto en dieta como en sangre. Hay que monitorizar a un niño, y realizarle analíticas frecuentes", añade.