Salud
El neurocirujano de Hospital Parque Francisco Javier Conde señala que el dolor lumbar y ciático, junto a la pérdida de movilidad y continencia de esfínteres son algunos de los efectos de esta patología

El 90% de las hernias de disco se mejoran con la incorporación de hábitos de vida saludables, tanto en lo que alimentación como en la práctica de ejercicio e higiene postural se refiere, y con terapia física, afirma el neurocirujano de Hospital Parque Francisco Javier Conde. Añade que los problemas afectivos, emocionales, sociolaborales y económicos influyen también en la percepción del dolor y en el éxito del tratamiento por lo que, en algunos casos, la psicoterapia puede ser de utilidad.

Esta patología, causada principalmente como consecuencia del envejecimiento, se centra en la alteración del contenido del cartílago de las vértebras, lo que provoca que se compriman las raíces nerviosas espinales y se genere dolor lumbar y ciático.

Francisco Javier Conde señala que la práctica totalidad de los casos experimenta una mejora espontánea en un plazo de seis a ocho semanas con estas pautas de tratamiento, a las que se suma la prescripción de fármacos analgésicos y antiinflamatorios para los periodos de dolor agudo.

Añade que la cirugía solo se aplica a un 10-15% de los pacientes con hernia discal, que son aquellos que no responden a los tratamientos iniciales y siguen sufriendo dolor persistente y refractario, así como disminución o pérdida de movilidad y alteración del control de los esfínteres.

Conde afirma que el tratamiento quirúrgico permite que el 75% de los pacientes intervenidos mejoren el dolor lumbar y se puedan reincorporar a su trabajo habitual, siendo que en el 90% de los casos se detecta una mejoría del dolor ciático tras la intervención quirúrgica.

Explica que, en estos momentos, existe una amplia variedad de modalidades quirúrgicas y existe una tendencia hacia las menos invasivas, ya que permiten una recuperación más rápida y conlleva menos riesgos. La más habitual se centra en la microcirugía, que, a través de una pequeña incisión, elimina la parte del tejido que produce la opresión de las raíces nerviosas. A esta se suma la cirugía convencional, que se aplica para intervenciones más amplias, y la cirugía percutánea mínimamente invasiva. Asimismo, en determinadas ocasiones estas terapias se utilizan también para estabilizar la columna vertebral mediante fijaciones.

No obstante, el neurocirujano de Hospital Parque aclara que en el caso de las patologías degenerativas de la columna vertebral no existen tratamientos curativos sino que éstos están dirigidos a mejorar la calidad de vida del paciente y su capacidad funcional, teniendo en cuenta que se trata de lesiones crónicas y progresivas. Añade que, además, existe la posibilidad de que los síntomas vuelvan a reaparecer como consecuencia de la progresión de su proceso degenerativo. En los pacientes sometidos a cirugía de hernia discal lumbar estas recidivas se limitan al 5% de los casos y en otros tipos de patología artrósica de columna, la recaída por recidiva o nueva lesión puede llegar al 25%.

Conde apunta que el dolor lumbar es una afección muy común que suele ser benigna. Señala que el 16% de la población canaria presenta lumbalgia y un 90% sufrirá dolor lumbar en el transcurso de su vida. Pero insiste en que ante la presencia de dolores de espalda el paciente debe someterse a un examen médico para descartar enfermedades ocultas más graves.

En este caso, el consumo del tabaco, el sedentarismo y el sobrepeso son algunos de los factores de riesgo, a los que se suman posturas, movimientos y esfuerzos físicos inadecuados que generan problemas en músculos, ligamentos y articulaciones.

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