Salud
Perder peso Pixabay/ Imagen ilustrativa

Es inevitable. Uno de los gestos más habituales al regresar de las vacaciones es enfrentarse a la temida báscula. Primero un pie y luego... el otro. ¡Horror! ¿Pero cómo no vamos a subir de peso? ¿Ya no nos acordamos de esas largas jornadas tumbados en la playa, de esos aperitivos, esos tintos de verano, cervecitas, heladitos...? Todo pasa factura. Pero, ánimo. Lejos de tirar la toalla en una intensa lucha por lograr abrocharse el botón del pantalón, José Cano, atleta internacional, entrenador personal y autor de «Esos malditos 5 kilos», manifiesta que, con toda seguridad, no solo es posible perder los kilos que sobran, sino «ganar en salud mientras se consigue tener el cuerpo que uno desea. Si uno se lo propone siempre lo conseguirá. Hay que ponerse a ello».

Eso sí, recomienda paciencia. «La gente quiere todo ya, de forma inmediata, y eso es imposible. Hay que ir poco a poco. Hay que perder de unos 700 gramos a un kilo al mes, según el punto de partida. Es normal que piensen "eso es muy poco". Puede ser, pero que se imaginen el peso que habrán perdido dentro de cinco meses y que ya no volverán a coger, al contrario de si hacen una bajada brusca de peso. En este último caso, si se pierden muchos kilos rápidamente se arrastra mucha masa muscular, que es la que quema calorías. Además, estar dos meses a dieta super estricta no lo aguanta nadie y, al final, tienden a coger más peso que del que tenían en su punto de partida», según recoge Laura Peraita en ABC.--El entrenador de las famosas te da las claves para perder esos malditos 5 kilos de más--.

Pero volvamos al duro momento de subirse a la báscula. José Cano distingue entre los que han subido de peso, pero hacen ejercicio de forma regular a lo largo del año y cuidan su alimentación, de los que no tienen control de las calorías que ingieren y, además, son pasivos.

Explica que los que han estado con todo el año entrenando con regularidad, tres o cuatro días de ejercicio a la semana, vuelven de las vacaciones y no han cogido tanto peso como pensaban porque la maquinaria de su cuerpo sigue funcionando, aunque hayan bajado el ritmo en verano y se relajen. Tienen su metabolismo acelerado y disponen de un margen de casi un mes que les permite que, aunque descontrolen su alimentación y dejen de entrenar con esa regularidad, al pesarse sólo han incrementado medio kilo o un kilo. «Esa es una de las grandes ventajas de tener un estilo de vida deportista y cuidar la alimentación de forma regular», apunta.

Pero, se da el caso de los que no entrenan ni cuidan su alimentación durante el año y al volver de vacaciones se encuentran con la gran debacle. «Que es la gran mayoría, por desgracia -puntualiza-. Si su metabolismo es bajo, llevan una alimentación desajustada, son sedentarios y en verano se mueven mucho menos porque no hacen el ejercicio que al menos supone ir cada día al trabajo, sino que se despiertan, desayunan y se tumban en la playa, hay menos desgaste aún de calorías. A ello se suma que pican de aquí y de allí, se toman el pinchito en una terracita, la cervecita... "que para eso estamos de vacaciones". Que sí, que eso se puede hacer -asegura Cano-, pero de forma controlada, porque si no el sobrepeso está asegurado».

Lo normal es que, en estos casos, se cojan entre 4 y 5 kilos más, sobre todo las chicas. Los chicos cogen menos porque tienen más masa muscular, que es la que quema calorías. «Hay que reconocer que las chicas para perder peso lo tienen más difícil por este motivo y por temas hormonales, por su metabolismo, el sistema endocrino, el proceso reproductor... Todo ello favorece que se acumule grasa y agua. Por eso, cuando veo chicas en forma, las admiro más que a cualquier chico porque su cuerpo va más contra natura en este aspecto».

En cualquier caso, cuando se vea en la báscula que se han cogido 5 kilos, además de llevarse las manos a la cabeza, «lo primero que hay que hacer es proponerse llevar un estilo de vida en el que se pueda comer mucho de todo tipo de alimentos sanos y equilibrados para no pasar hambre y, eso sí, añadiendo a la vida un complemento nuevo: el deporte. Tan sencillo como hacerlo 3 veces a la semana una hora. Si se hace puedo asegurar -insiste-que esos 5 kilos se han quitado antes de Semana Santa».

Si son muy reacios al deporte, José Cano recomienda que empiecen con un entrenador personal que les motive y les ilusione a engancharse al deporte. «Si es así y empiezan ahora, a partir de Semana Santa ya no abandonarán el deporte porque les habrá sentado tan bien que ya no podrán prescindir de él».
Contar con un entrenador personal no es una decisión al alcance de todos los bolsillos -las tarifas pueden oscilar entre 30 y 50 euros de media la sesión-, «pero no hace falta que lo contraten durante un año entero, basta que queden varias sesiones para que les enseñe lo que deben hacer y les motive. En tres cuatro meses estarán encaminados. Pueden quedar una vez a la semana, para preguntar las dudas. También les hará rutinas de ejercicios a la medida en función de sus intereses: los chicos quieren más masa muscular, las chicas prefieren perder grasa...», asegura.

También está la opción de que vaya a un gimnasio para que un profesional les dirija cómo deben hacer el ejercicio correctamente y no cometan errores ni tengan lesiones. O hacer ejercicios cada uno por su cuenta como los de cardio (bici, correr...) que son muy recomendables para la salud, el corazón, el aparato circulatorio y para quemar calorías. «Sin embargo, con este tipo de entrenamiento se trabaja solo la fibra roja, la aeróbica, pero no se toca la anaeróbica, que es la que da el tono al músculo y eleva el metabolismo basal. Es decir -explica este experto-, el cardio quema grasa, pero más lentamente. La actividad que realmente consume grasa es la anaeróbica, la que trabaja la fibra blanca, que es la que se entrena con resistencias, pesas, con tu propio cuerpo, poleas, gomas, inestabilidades, trx, tensión...».