Salud

En un país como Estados Unidos, donde la obesidad mórbida es un problema nacional de primer orden, no faltarán nunca casos para alimentar Mi vida con 300 kilos. Cualquier persona que pase del umbral de los 300 kilos ya es, de por sí, un caso espeluznante y una gran tragedia. La nueva temporada, estrenada en España el pasado septiembre, no deja de sorprender a los telespectadores con historias de mucho peso.

Con cada nueva temporada llega una nueva descarga de historias protagonizadas por personas con obesidad mórbida (muchas de ellas viviendo en clausura, sin poder abandonar su propia casa) que han tomado la decisión de ponerse en manos del Dr. Younan Nowzaradan para someterse a una operación de bypass gástrico. Mi vida con 300 kilos muestra a los espectadores de DKISS el proceso para realizar la operación, los altibajos emocionales de los pacientes, su lucha para vencer su adicción a la comida y las consecuencias que tienen estos cambios en sus relaciones personales. Aquí recopilamos los cuatro casos más espeluznantes que han pasado por el programa, según recoge ABC.

Christina Phillips llegó al programa de DKISS en 2014 dando más de 300 kilos en la báscula. Con el bypass-gástrico al que se sometió en Mi vida con 300 kilos llegó a perder más de 80, pero no le parecieron suficientes. Dos años más tarde aseguró seguir muy angustiada, con complejo de obesa y principios de anorexia, pues pasaba días sin comer por miedo a engordar de nuevo. «Soy esclava de mi miedo a engordar, pero sé que debo superarlo para poder vivir tranquila».

Amber Rachdi logró la proeza de adelgazar casi 200 kilos en los meses del programa y en los inmediatamente posteriores. Ahora, tras haber cambiado de vida gracias a DKISS, Amber utiliza su cuenta de Twitter para subir fotos de su nuevo estado y dar consejos sobre cómo perder peso.

El de Charity Pierce fue otro de los casos más sonados del programa. Los más de 350 kilos con los que llegó a Mi vida con 300 kilos se quedaron en solo 90 tras pasar por el quirófano en dos ocasiones: una cirugía de bypass gástrico y otra para retirar la piel sobrante. En la actualidad, mantiene una página de Facebook en la que cuenta experiencia.

Laura Pérez bajó más de 150 kilos durante su estancia en el programa. No contenta con ello, en 2016 declaró que todavía se encontraba embarcada en tratar de bajar unos 35 más. Laura confesó que su transformación le trajo problemas conyugales, puesto que su marido se puso celoso cuando el aspecto de Laura mejoró.