Salud
La taza de un váter cubierta con papel higiénico. PD
La idea de sentarse en uno de ellos es cualquier cosa menos agradable

"¿Debería cubrir la taza del váter con papel?".

Muchos sólo lo hacemos en casa, pero hay ocasiones en que no queda otra y esa el la pregunta que te bulle en el cerebro cuando entras haciéndtelo casi encima en un baño público.

Después de todo, la idea de sentarse en uno de ellos es cualquier cosa menos agradable, ya que la gran mayoría de servicios están repletos de bacterias y gérmenes de completos desconocidos.

Si estás entre las millones de personas que arrancan un montón de papel higiénico y lo colocan en la taza, deberías saber que lo estás haciendo mal.

De hecho, es mejor no dejar nada; ya sea papel higiénico o una de esas fundas diseñadas con la forma de la taza. El papel tiene una textura áspera y se ha diseñado para absorber cosas, por lo que es un método perfecto para que las bacterias se adhieran con más exactitud.

Es nuestra piel la que proporciona suficiente protección para mantener nuestro cuerpo a salvo de lo que está alrededor del inodoro.

Los principales microorganismos que pueden encontrarse colonizando este tipo de hábitat son micrococos, estafilococos, estreptococos... Pero los asientos inodoros se han diseñado especialmente para repeler este tipo de bacterias: la forma en que están formados y la suavidad general de la superficie dificulta que se adhieran.

El papel, entonces, expone significativamente nuestra piel ante tales organismos de forma directa.


Muchas de las bacterias se encuentran presentes en nuestro cuerpo

La piel actúa como barrera natural que nos protege de todo tipo de microorganismos infecciosos y, además, muchas de las bacterias que se encuentran en los asientos ya están presentes en nuestros cuerpos.

Para más inri, algunos estudios han descubierto que los baños públicos pueden llegar a ser más limpios que los fregaderos, tablas de cortar y esponjas para lavar los platos.

A modo de conclusión, lo mejor que se puede hacer para evitar los gérmenes y los microorganismos es lavarse bien las manos después de usar el retrete. Eso significa pasarlas por agua caliente o tibia y enjabonarse con jabón durante al menos 20 segundos.

También se recomienda evitar los secadores de mano eléctricos y optar por toallas de papel si están disponibles.