Salud
Ocas y foie gras. PD
Los franceses pasarán las cenas navideñas más caras de los últimos años

Una desgracia nacional. Dos oleadas de gripe aviar han dejado la producción de foie gras galo bajo mínimos con una caída del 44% desde 2015, elevando los precios entre un 10 y 30%. A

demás está siendo un mal año en la cosecha de vino por las malas condiciones climáticas. La mantequilla atraviesa la peor crisis desde la II Guerra Mundial.

Los franceses pasarán las cenas navideñas más caras de los últimos años.

Francia está sufriendo la tormenta perfecta en sus productos estrella: mantequilla, vino y foie gras.

El primero es la base de la cocina francesa, el segundo es obligatorio cada vez que nuestros vecinos se sientan en la mesa y el tercero es un clásico en fechas navideñas.

La producción de foie gras se ha reducido un 44% desde 2015, según la patronal de productores en Francia, CIFOG, por culpa de dos oleadas de gripe aviar que ha obligado a matar patos, ocas y gansos.

La disminución de la producción ha elevado los precios entre un 10 y 30%, dependiendo de la cantidad y calidad del foie gras. Un paquete de 200 gramos de la marca Delperyat actualmente se vende por 13 euros.

El sector ya sufrió una dura embestida en 2015 con la aparición del virus H5N1, justo cuando los productores se estaban recuperando de ese golpe, la gripe aviar volvió a aparecer. Este año ha arrasado bandadas enteras en la región de las Landas y en la vecina Gers.

Sacrificio de aves

Maison Paris, una granja de ganso en Pomare, redujo su número de gansos de 10.000 cabezas a 200.

"Estamos centrando la producción para clientes exclusivos apasionados del producto y algunas tiendas de gama alta", ha explicado Sandrine Lesgourgues, propietario de la explotación.

A pesar de los problemas de la industria, afirman que los hábitos gastronómicos evitarán de un desplome en las ventas.

Un estudio de consumidores realizado en mayo encontró que el 92% de los encuestados aún compraría foie gras en Francia a pesar de los precios más altos.

Por último, y para empeorar las cosas, un marzo inusualmente suave y un abril demasiado frío ha arruinado buena parte de la cosecha vinícola de este año. El volumen de vino ha caído un 19%, aunque la uva que ha sobrevivido ha sido de mejor calidad.