“La democracia Secuestrada” (Editorial Almuzara) es su último libro y sin dudas el más claro reflejo de su pensamiento frente a la sociedad. Pausado, claro y preciso, guste o no, en cada una de sus palabras. | FRANCISCO RUBIALES MORENO |
| Villamartín (Cádiz, España), 1948. Casado
Estudios: Magisterio, Filosofía y Doctorado en Periodismo
Trayectoria profesional: Corresponsal de Guerra en Libano, Siria, Nicaragua, El Salvador y Guatemala; director de las oficinas de la Agencia EFE en Cuba, Centroamérica e Italia; profesor de postgrado en las universidades de Sevilla, Cádiz e Internacional de Andalucía; Dircom de la Exposición Universal Sevilla 1992; Presidente del grupo de Comunicación Euromedia; director de los foros de debate Innovatec, Diálogos Córdoba y Foro de Cádiz; director de las revistas Cartuja Innova y Apte Techno.
Publicaciones: China, Nueva Cultura; Nuestro Mundo; El Debate Andaluz y Democracia Secuestrada.
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¿Todo eso se cumple?
Creo que sí, porque la rebeldía siempre ha sido la madre de la historia y no ha habido nunca ningún poder definitivo y por muy grande que pareciera el imperio romano cayó. Por muy grande que parezcan estas alianzas entre poderes y los medios de comunicación también pueden caer. En todo este escenario ¿cómo ve el protagonismo de figuras como Polanco, Losantos, Pedro J.?
En este momento hay tres clases de periodistas. Hay un periodismo emergente nuevo, que está por internet, pero en periodismo tradicional hay dos tipos de periodistas claramente diferenciados. Uno son los líderes, los poderosos, aquellos que tienen nombres, aquellos que controlan poder, que están cerca de las empresas, los que van a tertulias y después está la enorme masa de periodistas desconocidos, anónimos que a penas pueden ejercer su trabajo con la mínima libertad e independencia.
¿Y los poderosos podrían hacer algo?
La solución nunca vendrá del poder porque existe un contubernio clarísimo que le conviene al poder político donde está muy a gusto con unos medios a los que controla a través de influencias y pactos. El cambio, si se produce, tendrá que ser generado por los periodistas y ciudadanos y por que se reestablezcan las viejas alianzas rotas.
¿Existe entonces libertad de expresión en España?
Yo creo que existe una libertad formal y de hecho cada uno de nosotros puede decir lo que quiera.
¿Cree que los periodistas, esa gran masa a la que se refería, tienen libertad de ejercer la profesión, de informar?
Sin duda ninguna que no. Puede hacerlo dentro de unos márgenes relativamente amplios, pero no puede tocar a algunos anunciantes, no puede decir las verdades sobre lo que ocurre en la sociedad, ni ser objetivo en materia de análisis político.
¿Me puede dar un ejemplo de un caso relevante?
Lo recientemente ocurrido en Cataluña, con ese pacto de silencio que se ha forjado en torno a lo del Carmen y el 3%, es desde mi punto de vista una especie de síntesis de todo lo que estamos hablando y el momento más triste de la historia del periodismo español desde la transición democrática. El ciudadano ha sido traicionado por todos los poderes que él mismo ha creado.
¿Se atrevería a recomendar a los ciudadanos algún periódico?
Yo no podría decir a los ciudadanos que lean periódicos, lo que les puedo decir es que se rebelen de alguna manera contra la situación que están padeciendo y exijan a los medios y al Estado que respeten las reglas del juego y dejen de corromper la democracia.
¿Pero existe algún medio que escape de lo que usted ha dicho?
Creo que los únicos que se están escapando de esa situación, y porque todavía no han ido a por ellos, son los medios emergentes que funcionan por Internet, medios electrónicos, Blog...pero soy muy pesimista al respecto.
¿Por qué?
Cuando se den cuenta de que la frescura procede de esos medios. Cuando se den cuenten que estos medios están estableciendo alianzas con la sociedad civil, seguramente irán a por ellos y esta primavera periodística que está surgiendo será abortada.