Tecnología
Televisión Pixabay

El momento de elegir cambiar de televisor se ha hecho mucho más complejo en los últimos años debido a que su tecnología ha avanzado a pasos agigantados. Ahora, no es nada difícil encontrar una buena oferta de televisores de todos los tamaños y diseños. El consumidor que no sea experto en la materia se puede dejar llevar por ofertas y promociones engañosas que, en realidad, no ofrecen nada tan destacable. Igualmente, hay que tener en cuenta que no por el hecho de ser más caros son mejores. Una de las grandes ventajas que ha traído consigo internet es el hecho de poder encontrar precios de televisores mucho más económicos que en las tiendas físicas, sin por ello renunciar a ninguna de sus prestaciones. Pero, ¿qué es lo que hay que tener en cuenta?

  1. La pantalla. Hablaríamos, en primer lugar, de las pantallas LCD, quefueron de lo más comunes en los últimos años porque su precio es muy bajo, pero hoy en día no es la más recomendable porque su calidad no es la mejor. En segundo lugar, la tecnología LCD LED es la más usada en la actualidad: funciona como la anterior pero con LEDs en lugar de bombillas fluorescentes, posee mayor resolución y brillo pero falla en los contrastes y en los negros. En tercer lugar, las pantallas de plasma utilizan una tecnología un tanto antigua pero que durante años fue la mejor llegando a producir unos colores de lo más nítidos. El problema venía de su elevado coste de producción y porque, con el tiempo, pierden brillo. Por último, OLED es la tecnología más nueva y no hay pantalla que ofrezca mejores contrastes o negros. Eso sí, su precio es bastante elevado.
  2. El tamaño. En realidad, siempre hay que valorar primero el uso que se le vaya a dar al televisor y, por supuesto, también habrá que tener en cuenta la estancia donde vaya a ir destinado. De hecho, hay medidas recomendadas en función de la distancia que vaya a haber entre el televidente y este aparato electrónico. Teniendo esto en cuenta, sólo quedará ver lo que uno se quiere gastar porque, como es lógico cuanto más grande, más costosa.
  3. La resolución. Una vez que ya se tengan claros los puntos anteriores, es el paso de elegir qué resolución se prefiere. La estándar suele ser de 1080p. Eso sí, las más modernas y hacia lo que se está avanzando son las 4K o Ultra HD, que cuentan con el cuadriple de resolución que las anteriores. Si el presupuesto lo permite, es una buena opción.
  4. La conectividad. Como a la televisión ya no se la ve como un agente aislado que ofrece información, sino que puede interaccionar con otros muchos dispositivos, los conectores con los que cuente pueden ser fundamentales. Hablamos de tener puertos USB, HDMI, conexión WiFi o LAN o Bluetooth.
  5. Pantalla curva o plana. Esto sí que es, totalmente, al gusto del consumidor porque la primera tiene tantos detractores como seguidores. En principio, la pantalla curva ofrece una mayor inmersión si se está lo suficientemente cerca de ella, pero suelen ser más caras y producir distorsión en determinados ángulos.