Tecnología

Es posible que tengas un televisor 3D en casa o hayas ido a ver alguna película en 3D al cine en los últimos años.

Ambas tecnologías requieren gafas para simular un efecto tridimensional y no pueden visualizarse de otra forma.

Sin embargo, existe un método que permite crear imágenes en 2D y 3D a la vez.

La mayoría de las tecnologías que simulan una visión tridimensional lo hacen mediante estereoscopía: muestran imágenes ligeramente diferentes en cada ojo para que el cerebro las mezcle formando imágenes 3D.

A su vez, muchos de estos métodos necesitan gafas especiales para cambiar la forma en la que funciona la visión (aunque existen excepciones como la Nintendo 3DS, que se basa en la barrera de paralaje para crear imágenes autoestereoscópicas), según recoge Matías S. Zavia en Gizmodo.

Una de las formas más básicas y baratas de producir video 3D son los anaglifos, imágenes que tienen dos capas de color diferentes, una para cada ojo, con perspectivas ligeramente cambiadas.

Para apreciar el efecto hacen falta unas gafas de plástico (generalmente con una lente roja y una azul) que bloquean una capa en cada ojo y engañan al cerebro para producir una única imagen en 3D.

Aunque los anaglifos fueron muy populares en el cine del siglo XX (y todavía asociamos las gafas rojas y azules con el 3D, por pura nostalgia), el cine actual opta por una opción algo más moderna.

Si fuiste a ver Avatar en su momento, seguramente te dieron un par de gafas polarizadas. Estas se basan en el mismo principio que las gafas anaglíficas, pero filtrando las ondas de luz de un doble proyector que emite dos imágenes ligeramente distintas con polarizaciones diferentes.

El resultado es una mayor sensación de profundidad, lo que se traduce en un mejorado efecto 3D.

Fuente original: Gizmodo/Leer más