Tecnología

¿Cómo es posible? La respuesta es un fenómeno llamado frecuencia de resonancia.

Para empezar hay que entender que un cristal es una estructura capaz de oscilar. Esa oscilación es lo que produce el característico sonido de campana cuando golpeamos la copa suavemente con un dedo. La oscilación se produce siguiendo una cadencia denominada frecuencia de resonancia que determina la nota a la que suena, según recoge Carlos Zahumenszky en Gizmodo.

La frecuencia tiene una amplitud máxima, el punto de mayor recorrido al oscilar. La clave para romper el cristal con la voz es precisamente esa. Hay que averiguar la frecuencia a la que resuena y tratar de replicarla haciendo un sonido lo más parecido y sostenido posible. Si logramos hacer oscilar el cristal lo suficiente, llegará un momento en el que no pueda soportar la tensión y se rompa

Fuente original: Gizmodo/Leer más