Tecnología

La primera lectora de diskettes fue introducida comercialmente a fines de los setenta y significó la gradual muerte de las computadoras que usaban grandes carretes de cinta magnética para leer y almacenar información. El primero de estos soportes desarrollado por IBM a inicios de los sesenta podía contener hasta 2 Megabytes de información -un mp3 de menos de dos minutos- en un carrete entero. Mientras que la cinta más recientemente desarrollada por la firma, en colaboración con Sony Storage Media Solutions, puede almacenar 201 gigabits por pulgada cuadrada. ¿No te suena a mucho? Bueno: el material sirve para crear cartuchos capaces de guardar hasta 330 terabytes -o 330 millones de libros- en un dispositivo que no es más grande que la palma de la mano.

El prototipo de dispositivo, que encierra el carrete de cinta de media pulgada de ancho, logra su gran desempeño al alcanzar una densidad de almacenamiento superficial mayor al de las cintas convencionales y comercialmente disponibles, según recoge Hans Huerto en N+1.--Este cartucho de cinta almacena 330 terabytes y entra en la palma de tu mano--.

Estas emplean partículas de ferrita de bario, las mismas que se imprimen en las cintas en estado líquido, como si se trataran de pintura, para escribir y sobrescribir información. Mientras que la tecnología creada ahora por IBM emplea una técnica bautizada como chisporroteo de vacío, que emplea varias capas finas de metales para ser imprimidas en la cinta mediante este método, similar al utilizado en la fabricación de circuitos integrados.

Históricamente, el desarrollo y mejora de cintas magnéticas ha venido duplicando la capacidad de almacenamiento de los soportes cada dos años, por lo que el nuevo material supone un avance de 10 años para infraestructuras de almacenamiento. No obstante, el potencial de la técnica abre la posibilidad de replicar y mejorar su desempeño en años venideros, señala Mark Lantz, especialista de IBM relacionado al proyecto, en un video.