Tecnología
Max Hepworth-Povey. FR

"Cuando mi amigo me mostró las fotos, primero pensé que era una broma, alguna clase de chiste. Pero en realidad mis fotografías fueron robadas. Es una locura que un tipo al azar haya decidido utilizar mi imagen entre muchas opciones en internet".

 Max Hepworth-Povey, británico de 32 años, fue la víctima que eligió el responsable de haber creado un perfil falso en Instagram que se hacía llamar Eduardo Martins y se hacía pasar como fotógrafo de guerra, el cual quedó expuesto como un fraude tras una investigación.

"Soy yo. Pero no soy rubio. Mi cabello ya es bastante gris", se ríe en la conversación telefónica con BBC Brasil.

En la cuenta de Instagram de Max están algunas de las fotos y videos -con y sin alteraciones- que aparecen en la falsa cuenta de Martins, quien llegó a tener 127.000 seguidores.

Están las fotos del surfeo, primeros planos de su cara, una foto con una cámara profesional, varias usadas de forma ilegal en la otra cuenta.

Pero algunas de las imágenes utilizadas eran viejas, de un perfil que el surfista tenía en Facebook y del que estuvo desconectado durante dos años. "Algunas fotos son muy antiguas, de cinco años", explica.

Lejos de la guerra, en el surf

Como la investigación expuso, Martins logró engañar a periodistas, a otros fotógrafos, a agencias de noticias y medios de comunicación tales como la revista Vice e incluso a BBC Brasil.

Después de haber sido alertado de que su estafa estaba en peligro, este falsificador borró su cuenta en Instagram y su contacto en WhatsApp.

"Yo trabajo muy lejos de las zonas de guerra, en la organización de viajes de surf. Todas mis fotos fueron tomadas siempre en este contexto", dijo Max, quien habla con incredulidad.

"No me gusta la idea de hacer glamour con un país en guerra".

El surfista británico, nacido en Cornualles, al suroeste de Inglaterra, vivió y trabajó durante unos tres meses en el norte de España, cerca de la playa en Santander, conocida por olas de gran altura, de las mejores de Europa.

Durante la conversación con BBC Brasil, Max estaba en el País Vasco, donde encabeza una gira de ciclismo y surfeo de la empresa en la que trabaja, Ticket to Ride.

Max dijo que escuchó la historia gracias a un amigo, editor de una revista para la que escribe, que le envió un enlace al reportaje que reveló la historia de Eduardo Martins en BBC Brasil.

"Yo estaba descansando, tomando un vino cuando un amigo (el editor de la revista Wavelength) me contactó diciendo que habían robado mi identidad en una especie de fraude en internet".

Siguiendo el hilo

La primera mención de Max llegó por el fotoperiodista portugués Paulo Nunes dos Santos, quien vive en Irlanda. Le hizo un comentario del reportaje a otro fotógrafo en Facebook.

A continuación, una conocida de Santos, de la región de Cornualles, dijo que conocía la cara utilizada por Eduardo Martins.

Santos decidió investigar y llegó al perfil de Instagram de Max.

"Este falso fotógrafo que me seguía en Instagram, hizo comentarios sobre mis fotos. Y me llamaba la atención el que nunca había visto a ese Eduardo. Trabajando desde hace muchos años en Siria, Libia, Malawi, Sudán del Sur, son pocos los colegas en el campo, entonces todos se conocen".

"Cuando salió la publicación, estaba sorprendido de que alguien pudiera hacer esto durante tanto tiempo, conseguir tanta atención, sin ser descubierto", dijo Santos, quien tiene trabajos publicados en el diario estadounidense The New York Times.

A pesar de que afirma que no sabe qué pudo haberle atraído de sus fotos al usurpador, Max recuerda un episodio que puede dar indicaciones acerca de cómo comenzó el asunto.

"Cuando tenía Facebook hace tres años, una persona que se identificó como Bruno se puso en contacto conmigo y dijo que quería proponerme un trabajo de surfeo. Yo dije 'ok, vamos a hablar', pero tuvimos una conversación extraña en Skype. Su video no estaba funcionando bien, así que le dije que no estaba interesado".

También notó que el supuesto "Bruno" tenía un perfil de menos de un año en Facebook, una indicación de un posible perfil falso.

"Una semana después, alguien hizo un perfil falso de mí en Facebook, y pensé '¿qué diablos?'. Me pareció que era muy sombrío y decidí cerrar mi cuenta en Facebook. Tal vez tiene que ver con esto", apunta Max.

La historia contada por el británico coincide con el periodo en que se crearon los perfiles de Eduardo Martins, en 2014.

Además, las personas entrevistadas por BBC Brasil, que tuvieron contacto con el presunto fotógrafo, dijeron que su versión sonaba creíble porque, en conversaciones a través de Skype, pudieron ver la imagen de un hombre rubio durante unos minutos.

Sin embargo, el vídeo y el sonido siempre tenían fallas y la conexión se cortaba rápidamente.

El autor del perfil falso del fotógrafo puede haber grabado imágenes de conversaciones de Skype con Max para después reproducirlos con sus víctimas.

Aunque impresionado con la historia, el surfista británico no piensa demandar a nadie.

"¿Cómo puedo encontrar al tipo que lo hizo?".

Y agregó:

"Lo que este hombre hizo es realmente sorprendente. Su dedicación es increíble. A mí me encantaría tener muchos seguidores para promover las cosas en las que creo, entre ellas no hacer daño a nadie".