Luís Callejón Blanco P.Monzón

(Paul Monzón).-No suelo escribir obituarios, pero la pérdida de una de las grandes personalidades del turismo de la Costa del Sol, tal como lo fue D. Luis Callejón Blanco, al que consideré un amigo, me motiva a hacerlo.

El pasado mes de julio llegó con malas noticias bajo la manga. Esas malas-nuevas que uno no quiere llegar a leer pero que tarde o temprano se presentan intempestivamente, cuales vientos de otoño.

D. Luis Callejón Blanco, ex director del Palacio de Congresos y Exposiciones de Torremolinos y uno de los mayores impulsores del turismo en la Costa del Sol, fallecía a los 79 años, de madrugada, en Torremolinos.

Callejón no sólo era reconocido en su país sino al otro lado del charco. América Latina también tiene una gran deuda con él.


Quito, Ecuador

Llovía y hacía un frio que pelaba en la ciudad de Quito, Ecuador, cuando arribé al antiguo terminal aéreo Mariscal Sucre. Aquel mes de abril del 2006 era la segunda vez que visitaba ese hermoso país y lo hacía invitado por el gobierno ecuatoriano para asistir a la Bolsa Internacional de Turismo de Ecuador (BITE) celebrada en la ciudad de Cuenca.

Al igual que yo, también llegaron una docena de periodistas de América Latina y Europa, y personalidades del mundo del turismo.

Esos días previos a la BITE conocí a D. Luis Callejón Blanco, otrora director del Palacio de Congresos y Exposiciones de Torremolinos, experto en turismo, y Presidente de la Comisión Organizadora de EUROAL, aquel exitoso Salón Internacional de Turismo que cada año se celebraba en Torremolinos.

Con él venía D. Antonio Criado, empresario malagueño, pionero y fabricante de las máquinas de buffets más modernas que he visto: King-Buffets. Ambos, íntimos amigos desde hacía décadas pisaban por primera vez suelo ecuatoriano.

Aquel entonces, la delegación de periodistas atravesamos por vía terrestre medio Ecuador partiendo desde la ciudad de Quito, haciendo una breve parada en el pintoresco pueblo de Otavalo; para luego seguir camino hacia la laguna de Cuicocha, los pueblos de Cotacachi, y la bella ciudad de Riobamba (que atesora una espectacular estampa como lo es el majestuoso e imponente volcán Chimborazo), hasta llegar a la ciudad de Cuenca en la cual se celebró la última bolsa de turismo organizada en el país, BITE.


Ya para entonces, "Don Luis" (tal como le llamaba afectuosamente), infatigable como él solo, tenía prácticamente organizada la primera edición de EUROAL, esa "boutique del turismo", tal como él prefería denominar a este tipo de encuentros del turismo mundial.

América Latina y Europa

Por primera vez en su historia América Latina y Europa iban a tener, en el mes de junio del 2006, un encuentro "cara a cara" entre turoperadores, oficinas de turismo y profesionales del sector. La sede: el Palacio de Congresos de Torremolinos.

Desde entonces por sus instalaciones pasaron ministros extranjeros, embajadores, directores de turismo, expertos en la materia, el Director de la Organización Mundial del Turismo, entre otras personalidades.

Euroal creció como la espuma y se convirtió en el referente del nuevo tipo de ferias de turismo del siglo XXI. Y por ello, edición tras edición, el encuentro turístico fue "in crescendo".


Luis Callejón ha recibido, merced a su labor en pro del turismo latinoamericano, muchos reconocimientos al otro lado del charco. Y no me extraña que en su patria, España, también le quieran, le aprecien y reconozcan su invalorable aporte al turismo, tal como se demostró el día de su funeral celebrado en Torremolinos, al cual asistí.


Trabajador infatigable, hombre-orquesta, Don Luís trabajaba todos los días de la semana. Lo pude comprobar varias veces cuando estando de paso por Torremolinos decidí visitarle en muchas ocasiones. Sabía que iba a encontrarle, ya sea sábado, domingo o festivo. Allí estaba él: trabajando, revisando sus papeles, preparando la próxima edición de EUROAL, hablando por teléfono... ¡Y es que le llamaban de todos los confines del planeta! Podría contar tantas cosas...

Su fallecimiento es una gran pérdida para el turismo internacional. Al otro lado del charco siemopre le recordaremos con cariño y admiración.

¡No hay derecho!

Una pena que tras jubilarse y dejar la dirección del Palacio de Congresos de Torremolinos, y con ello la dirección de EUROAL, el Ayuntamiento de esta localidad costera -según me enteré- le quitó el número de móvil que durante más de una década llevó consigo y al cual infinidad de personas podíamos contactarlo. No costaba nada mantenerle el número. ¡Total él se lo podía pagar! Hay que ser insensibles, por no decir otra cosa, para hacerle ese feo y de paso atacarlo.


Hace unos meses le pregunté a José Ortíz, actual alcalde de Torremolinos, que por qué no seguían haciendo EUROAL, y éste me contestó muy ufano: "Es que no era algo profesional, nosotros haremos algo más profesional" (¡)


Decir que Euroal no era nada profesional, le retrata. Imagino que a un evento de poca monta no se apuntaría el mismísimo Rey de España, Don Felipe VI, quien ostentó la "Presidencia de Honor" de este Salón Internacional de Turismo durante muchos años hasta su finalización en junio del 2016.


Nunca he creído en partidos, ni banderitas, sino en gente trabajadora, con ganas y actitud de hacer bien las cosas. Don Luís era una de ellas.

Algunos, en vez de tirar piedras, deberían quedarse calladitos.