China: Billetes de yuan. CH
No es fácil conseguir wifi en China para los extranjeros

Vaya por delante que todo ha cambiado una barbaridad. Si Mao Tse Tung levantara la cabeza, no reconocería ni el país ni a sus gentes. Como suena.

Plantearse viajar a China por libre era, en el pasado, un periplo solo apto para intrépidos, sin embargo, hacerlo en la actualidad se ha convertido en una opción asumible. Los cambios económicos, políticos y sociales que ha experimentado el gigante asiático han abierto un sinfín de posibilidades a la hora de descubrir un vasto país repleto de contrastes.

Las dificultades de comunicación -en China se habla poquísimo inglés- y sus particulares costumbres, que en muchas ocasiones chocan con las normas básicas occidentales, añaden mayores dosis de emoción a una aventura que no deja a nadie indiferente. Y es que la belleza y la espectacularidad de paisajes y ciudades y el carácter de sus gentes te enamorarán. 

Visado

En la actualidad es posible hallar vuelos desde aeropuertos españoles a distintas ciudades chinas a precios muy interesantes, por lo que si decides comprar billetes, más allá de documentarte sobre el destino, ten en cuenta el principal formalismo: necesitas visado de entrada. Emplearás algunas semanas en conseguirlo, así que tramítalo con uno o dos meses de antelación (no antes de tres meses, ya que podría extinguirse).

Viajar sin visado puede generar serios problemas con las autoridades, detención, e incluso la expulsión del país. Consulta los requisitos exigidos para tu destino concreto. Acercarse a rincones como el Tíbet, por ejemplo, debe hacerse a través de agencias autorizadas y en grupo, y entrar y salir de Hong Kong o de Macao desde la China continental requiere visado con múltiples entradas.

Para solicitarlo es imprescindible que el pasaporte tenga una validez mínima de seis meses, de forma que, si tu documentación está a punto de caducar, renuévalo y evita sobresaltos innecesarios.

Puedes tramitar el visado en el Centro de Solicitud de Visado Chino de Madrid, en el consulado de Barcelona o en internet a través de China Visa Direct, esta última opción solo disponible si se trata de grupos o de un mínimo de dos personas que tengan previsto realizar el mismo itinerario. El precio oscila entre los 60 € y alrededor de 140 €, dependiendo de si se realiza de forma presencial en la Ciudad Condal, en la oficina de la capital española o de forma digital (aproximadamente 80 €).

Seguro sanitario y divisas

Por lo que respecta a cuestiones sanitarias, es imprescindible que antes de partir te hagas con un seguro de viaje que incluya la cobertura médica, sanitaria y de evacuación. Y es que el sistema sanitario chino es privado y, en caso de necesitar ser atendido, los costes podrían llegar a ser elevados.

Debes tener en cuenta también que en un país tan extenso, la infraestructura es dispar. Mientras que en las grandes ciudades hay centros cuya atención médica es buena, en muchas zonas rurales la atención es precaria o prácticamente nula. En cualquier caso, uno de los grandes hándicaps en este sentido es la compresión, puesto que en los hospitales, el nivel de uso del inglés es realmente bajo.

Durante el viaje, a excepción de contadísimas excepciones , no podrás utilizar la tarjeta de crédito extranjera. Simplemente no la aceptan. Los locales disponen de una tarjeta bancaria propia exclusiva para ellos. Así que, sé previsor y lleva efectivo encima.

Puedes adquirir la divisa al llegar al país, ya que el cambio en territorio chino es mucho más favorable para nuestro bolsillo, especialmente si realizas la operación en el Banco de China, uno de los mayores bancos comerciales propiedad del estado.

El transporte

Un país tan extenso requiere realizar grandes desplazamientos, así que planifica bien qué quieres ver, los trayectos y los medios de transporte a utilizar. Si decides optar por el avión, no te preocupes, los aeropuertos son bastante nuevos y suelen estar bien organizados. Puedes adquirir con tiempo los billetes para conseguir precios más beneficiosos. 

No se te ocurra alquilar un coche. El tráfico del país es infernal y es probable que tires la toalla antes que enfrentarte al caos que reina en las calles de sus ciudades. El tren, en cambio, es una opción mejor. Aunque muchos de ellos son viejos y suelen estar abarrotados -a excepción de los de alta velocidad-, son una solución válida. Viajar en algunos de estos ferrocarriles son una experiencia en sí misma.

Los autobuses también suelen ser viejos y lentos, pero pueden ser una solución a la hora de optar por desplazamientos cortos. Para viajes más largos por carretera, existen autobuses-cama, ideales para trayectos superiores a las cinco horas. Dormirás en literas, aunque debes estar preparado para la conducción brusca que caracteriza al tráfico del país.

Finalmente, para moverte por la ciudad, los taxis -con taxímetros bien visibles- son una buena opción, aunque también puedes optar por la versión china de los Uber, Didi Chuxing, es barato y cómodo, pero con frecuencia el uso de la tarjeta de crédito puede ser un hándicap. 

Si no te decides por ninguna de estas posibilidades, siempre te quedarán los tuk-tuk, mucho más económicos, o la bicicleta -el medio de transporte nacional-.

Costumbres chocantes

El abismo cultural chino puede suponer todo un choque para los occidentales. Más allá de la barrera idiomática, no pretendas entenderte con los locales con gestos, ya que suele hacerse muy complicado. Aunque lo que más te chocará, seguramente, son algunas de sus costumbres, que no siempre entran en los parámetros que requiere la etiqueta por nuestros lares.

No te sorprendas si observas que escupen, eructan o bostezan con total tranquilidad o incluso si tiran papeles al suelo o se te acercan en exceso, para ellos son actitudes habituales. Te aconsejamos que intentes abstraerte de ello, ya que de lo contrario, puedes pasar algunos malos ratos. 

Pero, seguramente, lo que pueda llegar a incomodarte es la falta de higiene de sus lavabos públicos, sobre todo en zonas remotas. Son espacios sin intimidad alguna, dotadas de simples agujeros en los que realizar las necesidades, y en los que la higiene brilla por su ausencia. Si puedes evitarlo, ni te acerques a ellos.

Teléfono e internet

Si quieres utilizar el teléfono móvil, no pretendas comprar una tarjeta SIM, esta solo está disponible para los números chinos, aunque existen algunos planes que incluyen 4G para extranjeros. Puedes adquirirlos en el aeropuerto, en hoteles o en establecimientos turísticos. La otra opción es esperar a conectarte al llegar a tu alojamiento.

Observarás que en cualquier rincón hay wifi, pero por lo general, solo está disponible para aparatos locales. La única forma de acceder es a través de WeChat, una aplicación que integra correo, mensajería, redes sociales, traductor (una herramienta muy útil esta última, por cierto)...