«La política española es más propaganda que política […] Todo tiene que ser informado y transmitido, siempre -por supuesto- con la visión más favorable»"Hora 25" de la Cadena SER, 19-11-2009
En el programa que dirige Angels Barceló se debatía, entre otras cuestiones, sobre las declaraciones oficiales realizadas durante el secuestro del atunero vasco «Alakrana».
Intervenían Carlos Carnicero, Emilio Contreras, Carmen del Riego y Rosario Valpuesta. A falta de explicaciones coherentes, de una versión única y creíble sobre lo ocurrido durante y en el desenlace del secuestro, casi todos coincidían en que el Gobierno Zapatero no lo había hecho bien.
Las «verdades» oficiales, incluyendo entre ellas la actuación de los agentes secretos del CNI, habian sido cada día menos transparentes y más contradictorias. Se habló de la ministra Carme Chacón, quien afirmaba el 5 de noviembre que los pescadores fueron llevados a tierra, donde estaban localizados, para tener que aceptar al final la evidencia de que nunca abandonaron el barco.
La opinión de Carnicero fue contundente:
«A mí me parece que hay cosas que no se pueden retransmitir. Hay cosas en las que la discreción tiene que ser la norma de conducta. La política española es más propaganda que política, y al ser más propaganda que política se convierte en acción mediática instantánea. Todo tiene que ser informado y transmitido, siempre -por supuesto- con la visión más favorable».
Carnicero mantenía, básicamente, que hay sucesos de los que no se pueden informar en tiempo real y que es necesario recuperar la fórmula del «no comment», en aquellas cuestiones y asuntos que exijan discreción.
Se refería, sobre todo, a los casos de secuestro, terrorismo y similares.
A pesar de las objeciones de Carmen del Riego, el veterano Carnicero dijo que la necesidad de hacer propaganda había forzado a la ministra Chacón y al Gobierno Zapatero a convertir sus gestiones respecto al Alakrana en simple «acción mediática».
Argumentó que la responsabilidad debe recaer en el lado del Gobierno y que si éste, como ocurrió durante el secuestro, facilita la información sin que se la pidan y se dedica a «adivinar», lo lógico es que los periodistas la difundan, porque su responsabilidad no tiene porque superar a la de las autoridades.
Todo lo podían haber hecho mal en el secuestro del Alakrana, lo hicieron mal. El Gobierno Zapatero no tuvo nunca un plan claro de actuación. Tampoco calibró adecuadamente la amenaza.
Descartó sin remilgos la opción militar y desde el inicio hizo llegar a los piratas el mensaje de que iba a pagar lo que le pidieran.
Primero, presentó como una hazaña la captura del pirata Willy y permitió hasta que se le fotografiara llegando prisionero a Madrid.
Cuando los secuestradores simularon bajar tres rehenes españoles, la ministra Carme Chacón no sólo dio por bueno el hecho, sino que aseguró tajante que sabían perfectamente dónde estaban y hasta cuál era su estado de salud.
Con ese telón de fondo, no es complicado determinar que Carlos Carnicero daba en la diana.