Mariano Rajoy, Presidente del Partido Popular (PP)

Verdad

«El Ejecutivo de Zapatero es el rey de la improvisación y del bandazo. Hacen las cosas tarde, mal, a rastras, sin hablar con nadie»Convención del PP en Extremadura , 30-01-2010

Mariano Rajoy

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El público estaba entregado y en España parece que siempre hay campaña electoral, así que el líder del PP no se cortó un pelo antre sus militantes extremeños.

Tras recordar los datos económicos de 2009 aparecidos el día anterior, según los cuales en los últimos 30 años el crecimiento en España ha sido el más bajo y los aumentos de déficit y deuda pública los más elevados, Mariano Rajoy dijo que la reacción del Gobierno se basa en "anuncios que no decisiones" y en "medidas atolondradas":

"El Ejecutivo de Zapatero es el rey de la improvisación y del bandazo. Hacen las cosas tarde, mal, a rastras, sin hablar con nadie".

Los hechos parecen darle la razón, porque 48 horas tardó el Gobierno socialista en rebajar las expectativas de su propuesta de reforma de las pensiones, más o menos el mismo tiempo que necesitaron los sindicatos para lanzar su primera advertencia seria a Zapatero.

Lo que el viernes 29 de enero eran medidas necesarias para salvaguardar las pensiones a largo plazo, el lunes 1 de febrero quedaron en meras propuestas «abiertas a matizaciones» en el seno del Pacto de Toledo.

Si el viernes el Gobierno sacaba pecho por defender una iniciativa socialmente incómoda, pero necesaria para la viabilidad del sistema, el ministro de Trabajo proclamaba el domingo que la Seguridad Social tiene una «salud de hierro».

Estos mensajes contradictorios permiten temer que la reforma de las pensiones sea otro globo sonda, al menos en los términos en que fue expuesta tras el Consejo de Ministros, similar a aquel veraniego aumento de impuestos que sólo iban a pagar los ricos, pero que ya están pagando todos los españoles, con la supresión de los 400 euros y, en junio, con el incremento del IVA.

Nuevamente, el Gobierno demuestra carecer de estrategia económica para España, lo cual es coherente con el hecho de haber convertido en papel mojado los Presupuestos Generales del Estado de 2010 al mes de haberlos aprobado el Congreso de los Diputados.

Y lo peor, la pruba más evidente de la improvisación y los bandazos, es que todo indica que Celestino Corbacho, el ministro del ramo, no estaba ni siquiera al tanto de lo que se avecinaba o oiba a anunciar Zapatero.

El ministro de Trabajo y el secretario de Estado de Seguridad Social estaban en otra historia cuando estalló todo.

El 10 de diciembre de 2009, Octavio Granado dijo:

"Nosotros preferimos reducir las diferencias entre los que se jubilan demasiado precozmente y mantener la edad de jubilación en los 65 años".

Corbacho expresó idéntica posición el 9 de enero, cuando afirmó que el Ejecutivo "no contempla alargar la edad de jubilación más allá de 65 años".

Y no sólo hablaban. También escribían. El Boletín Semanal de Noticias que envía el Ministerio de Trabajo por correo a los diputados miembros de la comisión de política social y empleo decía, en el número 252, del 16 al 22 de enero, lo siguiente:

"El Gobierno ha descartado retrasar la edad legal de jubilación y estimular la continuidad en el trabajo acercando la edad real a la legal".


Esto, once días antes del penúltimo bandazo de Zapatero