«España ha pasado unos años en que no ha tenido españoles que la defiendan [en sus Fuerzas Armadas]»"Hora 25" de la Cadena SER, 01-02-2010
"Un artefacto explosivo de gran potencia", según el Ministerio de Defensa, había acabado al mediodía, en el oeste de Afganistán, con la vida de John Felipe Romero Meneses, un soldado del ejército español y nacionalidad colombiana, de 21 años.
Y Angels Barceló puso el tema sobre la mesa.
Carlos Carnicero, que compartía tertulia con Suso de Toro, Miguel Angel Aguilar y Suso de Toro, fue el primero en hablar e hizo hincapié en la nacionalidad del caído.
Carnicero trajo a colación el debate sobre la inmigración, preguntando si John Felipe "cabe o no en España" y planteó como tema de discusión la presencia de extranjeros en las Fuerzas Armadas españolas:
"Lo primero es la situación que tenemos con una guerra que no ha sido declarada como tal en el Congreso de los Diputados, pero que es una guerra en toda línea [...] Lo segundo es ¿qué pasa con un país que no tiene capacidad entre sus nacionales para cubrir el cupo de un Ejército mínimo? [...] Ya van ocho ciudadanos latinoamericanos, enrolados en el Ejérciro español, que han muerto [...] España ha pasado unos años en que no ha tenido españoles que la defiendan".
El Servicio Militar Obligatorio -la mili- fue abolido en España el 31 de diciembre de 2001, con Aznar en la Presidencia de Gobierno y con Federico Trillo como ministro de Defensa.
Casi de inmediato, coincidiendo con un momento de auge económico, la caída vertiginosa de solicitudes para ingresar en el Ejército profesional hizo imposible cubrir las necesidades de los cuarteles.
Se bajaron las exigencias académicas, eliminando incluso la necesidad de tener el certificado de estudios primarios para ingresar, pero apenas se cubría la mitad del cupo.
Eso forzó al Gobierno Aznar a levantar en 2002 las restricciones al reclutamiento de inmigrantes, precisamente para compensar el brusco descenso en el alistamiento de nacionales.
El entonces ministro de Defensa, Federico Trillo, del PP, fijó en un 2% el límite de extranjeros en los tres ejércitos, porcentaje que el socialista José Bono elevó más tarde al 7% y José Antonio Alonso, el antecesor de Chacón, al actual 9%.
Ahora las cosas son distintas, porque los efectos de la crisis económica alcanzan también a las Fuerzas Armadas, que cubren ahora con holgura sus necesidades de personal.
En la actualidad existen cerca de cinco solicitudes por plaza.
El salario sigue siendo escaso -unos 15.000 euros el primer año de servicio-, pero, a cambio, el Ejército ofrece cama, comida y formación gratuitas, además de estabilidad laboral y la posibilidad, para los más intrépidos, de un destino temporal en alguna de las misiones internacionales -Líbano, Kosovo, Afganistán...- en las que participan las Fuerzas Armadas.
De ahí que, ante el crecimiento imparable del desempleo y la precariedad, que se ceban especialmente en los más jóvenes, y la certeza de que el porcentaje de parados se disparará en 2009, las solicitudes para ingresar en el Ejército hayan desbordado con creces las previsiones más optimistas.
Un gran porcentaje de esas solicitudes, según las mismas fuentes, corresponde a jóvenes inmigrantes, otro de los colectivos más castigados por la crisis.
Más del 25% de los expedientes tramitados en las subdelegaciones que Defensa tiene repartidas por toda España corresponde a extranjeros procedentes de Latinoamérica y Guinea Ecuatorial, los únicos, por razones culturales y lingüísticas, a los que se permite el acceso a las Fuerzas Armadas.