«La mayoría [de los jueces] se cree Dios y no hay sociedad que aguante tanto ego reconcentrado»Diario "La Razón", 04-02-2010
Reyes Monforte quería escribir sobre la tantas veces denostada Justicia española y para enhebrar su columna en La Razón -"Jueces vagos"- se fijó en una noticia chocante:
«El Tribunal Supremo ha rebajado la pena de 18 años y seis meses a los violadores de una joven porque las lesiones sufridas por la víctima no "exceden de las naturales secuelas que conllevan esas conductas criminales"».
Tras darle vuelta a esta y otras noticias similares, llega a la siguiente conclusión sobre los jueces:
«La mayoría se cree Dios y no hay sociedad que aguante tanto ego reconcentrado. Hay jueces que son una vergüenza, no sólo para la sociedad a la que sirven, sino para el resto del colectivo. No son uno ni dos. Son demasiados. Seguramente los mismos que se ofenden cuando el juez Gómez Bermúdez recuerda que sus colegas son unos vagos. Se queda corto para lo que podría contar. Debería reabrirse el debate sobre quién juzga a los jueces».
Hay elementos de verdad incontestables en el párrafo anterior, pero el conjunto es una generalización de brocha gorda que no resiste el contraste de los datos.
España, con 46 millones de ciudadanos, cuenta con unos 4.400 jueces.
De estos cuatro millares largos, los que se pueden calificar de "jueces estrella" son apenas una decena.
Durante su participación en una mesa redonda organizada por la Fundación Ortega y Gasset para debatir sobre la modernización de la Justicia, el magistrado Javier Gómez Bermúdez subrayó el 19 de enero de 2010 que de las 24 horas y media semanales de trabajo estipuladas en el despacho, que supondrían seis horas diarias, algunos jueces acaban desempeñando como "horas reales" no más de "tres horas y cuarenta minutos", ya que "llegan media hora tarde, se van media hora antes" y dedican "dos horas a tomar café":
"No somos eficientes porque no se trabaja".
Algunos miembros de la Audiencia Nacional han pedido explicaciones a Gómez Bermúdez, pero nadie ha contradicho con datos sus palabras.
Dando por bueno que haya jueces que no la hincan y a pesar de figuras como Baltasar Garzón y algún otro, la realidad es que la mayoría de los jueces españoles están entregados en cuerpo y alma a cumplir su trabajo lo mejor posible. Sin atraer a los focos, con presupuestos escasos y con una deficiente dotación informática.
España cuenta con 1,6 tribunales por cada 100.000 habitantes, por detrás de países como Italia (2,2) o Portugal (3,1), pero por encima de Francia (1,2), Alemania (1,4) o el Reino Unido (1,1).
Y tiene 10,1 jueces por cada 100.000 habitantes, sólo más que Turquía, Malta, Reino Unido, Dinamarca, Georgia, Azerbaiyán, Armenia e Irlanda.
El debate sobre quién juzga a los jueces, que pide reabrir Reyes Monforte, tiene fundamento porque los jueces crean derecho con sus sentencias, controlan al Ejecutivo y al Parlamento y la falta de control que existe sobre ellos puede llevar a la arrogancia, el despotismo y incluso la arbitrariedad. Pero los que incurren en esos pecados son una mínima fracción.
Basta repasar los casos que saltan a los medios de comunicación.