María Antonia Iglesias, Periodista

Verdad

«Zapatero tiene que gobernar; debe abandonar ese deseo ilusorio de contentar a unos y a otros y no puede cometer otra vez la equivocación de intentar engañar con un debate social»"La Noria" de Telecinco, 06-02-2010

María Antonia Iglesias

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Tras una semana negra para el Gobierno socialista, La Noria puso sobre la mesa de su turbulenta tertulia una pregunta casi obligada: "¿Estamos ante el final político de José Luis Rodríguez Zapatero?"

Tomó primero la palabra Enric Sopena, que trató de cubrir al presidente con generalidades sobre lo mal que van las cosas en todos lados y puso cara de espanto cuando le tocó el turno a María Antonia Iglesias y esta, con voz pausada y sin alterar el tono, propinó a Zapatero una de tunda de las que hacen época.

La veterana periodista, cuya simpatía hacia el PSOE es histórica y proverbial, hizo una crítica dura y directa:

"Zapatero tiene ahora la última oportunidad de gobernar, algo que no ha puesto de manifiesto con las medidas de reforma laboral anunciadas, con las que otra vez no ha hecho más que marear la perdiz".

Iglesias describió la estrategia del presidente como la  cuadratura del círculo: "17 folios, un documento que trata las cosas por encima".

Y resumió:

«Zapatero tiene que gobernar; debe abandonar ese deseo ilusorio de contentar a unos y a otros y no puede cometer otra vez la equivocación de intentar engañar con un debate social».

Alfonso Rojo, director de Periodista Digital, pidió a María Antonia que concretara todavía más:

"Entonces, lo que dices es que Zapatero no está gobernando".

La periodista asintió y otra de las habituales de La Noria, Isabel Durán, se manifestó de acuerdo:

"¡Cuánto estará de grave este país, para que yo suscriba lo que dice María Antonia! [...] El Gobierno se dedica a poner sonrisitas, y Zapatero a decir que está satisfecho, pero España se va a la porra, se queda sola en recesión, lo dice El País".

Karmentxu Marín, que no rebatió lo anterior, quiso poner el acento en las declaraciones de José María Aznar, de quien habían pasado en pantalla unas declaraciones diciendo sobre Zapatero que "nadie ha hecho tanto daño en tan poco tiempo", pero Ángela Vallvey volvió a la carga, subrayando que hasta el socialista Joaquín Almunia afirma que el Gobierno no tiene credibilidad y suscita desconfianza.

En resumen y con la excepción de Sopena, que llegó a esgrimir como argumento que banqueros como Botín o Fainé están muy satisfechos con el Gobierno Zapatero, todos suscriben la tesis de María Antonia Iglesias.

En el exterior, como explica ABC en un editorial, circula la sensación de que España es un país insolvente, y el Ejecutivo tiene buena culpa de ello.

La imagen de desconcierto, improvisación, incapacidad política, cesiones sindicales -electoralismo gubernamental, en resumen- alimenta esa desconfianza.

Los inversores internacionales han volcado su atención en los inmensos niveles de deuda pública acumulados como consecuencia de la estrategia fiscal de «barra libre» con que se respondió a la crisis financiera, y han concluido que algunos países, y singularmente España, tendrán serias dificultades para hacer frente a sus obligaciones si no cambian radicalmente sus políticas.

El Gobierno Zapatero ha dado repetidas muestras de incapacidad: sabe lo que tiene que hacer e incluso lo pone por escrito, pero su presidente es un rehén ideológico y ha decidido inmolarse, y con él a todos los españoles, en el altar de los sindicatos.

Por evitar una posible huelga general que sólo entenderían sus convocantes nos arriesga a todos a una crisis de la deuda, a la quiebra fiscal del Estado y a una larga recesión.

Tres son las líneas de acción urgentes que habría que acometer: resolver el problema financiero, hacer sostenibles las cuentas públicas y modificar el funcionamiento del mercado de trabajo.

En las tres, Zapatero ha presentado propuestas tan insuficientes que ha sido peor el remedio que la enfermedad, como afirma María Antonia Iglesias.