«Lo que se necesita no es un lifting, sino una cirugía y esto [la propuesta de reforma laboral de Zapatero] no sirve para nada»"Hoy por Hoy" de la Cadena SER, 05-02-2010
Después de que los tertulianos discrepasen sobre el juez Baltasar Barzón y las posibilidades de que termine sentado en el banquillo, acusado de prevaricación, Carles Francino puso sobre la mesa de debate la crisis:
"Los problemas económicos, la gestión del Gobierno, el Barométro del CIS, la reforma laboral que va a estudiar el Consejo de Ministros", las bolsas a ver qué hacen... ¿le poneis nota le poneis nota a lo que ha hecho esta semana el Gobierno?".
Román Orozco comentó que había sido "una semana horrible" y que la actuación mediática del Gobierno ha hecho creer que las cosas están peor de lo que están, para concuir que sería un tremendo error que Zapatero cambiase ahora de aliados, pasando a tener a su lado a Emilio Botín y el FMI en lugar de CC.OO y UGT.
Mariola Urrea le replicó que el análisis tenía que ser más profundo:
"Aquí la cuestión no es somos pareja de Cándido y nos vamos con Emilio Botín, aquí la situación económica es dramática, porque el Gobierno no ha tomado las medidas que le reclamaban desde todos los sectores".
Miquel Porta Perales intervino para decir que daba un "suspenso" al Gobierno:
«Lo que se necesita no es un lifting, sino una cirugía y esto [la propuesta de reforma laboral de Zapatero] no sirve para nada».
Coinciden con Porta Perales la inmensa mayoría de los analistas y la casi totalidad de los medios de comunicación españoles.
La propuesta de reforma laboral que el presidente del Gobierno presentó el viernes a sindicatos y a patronal es parece tímida e inconcreta. Parece un simle catálogo de buenas intenciones.
Habría estado muy bien hace dos años, pero, ahora, se nos antoja claramente insuficiente para afrontar los graves problemas del mercado laboral español. Es como si Zapatero quisiera hacer una tortilla sin romper los huevos.
Los sindicatos y la patronal, igual que el Gobierno, no han estado hasta ahora a la altura de sus responsabilidades para hacer frente a la grave situación por la que atraviesa la economía española.
Dos de los principales organismos económicos internacionales parecen haberse aliado para arrojar sendos jarros de agua fría sobre la cabeza del Gobierno Zapatero.
De un lado, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), valoró «muy positivamente» la propuesta del Gobierno de alargar en dos años la edad de jubilación y fue más allá aún al pedir, además, «esfuerzos complementarios» por considerar que esta medida, por sí sola, no será suficiente para la sostenibilidad del sistema de pensiones. Eso antes de que Zapatero diera marcha atrás, asustado por la reacción d ela ciudadanía.
Por otro, el Fondo Monetario Internacional (FMI) afirma que España deberá hacer «unos ajustes terribles», entre los que incluye rebajas de salarios, para salir de la crisis.
Nada de eso, como dice Miquel Porta Perales, aparece en el "lifting" laboral del Gobierno Zapatero.