«Lo que no puede hacer un Gobierno [el de Zapatero] es rajarse en cuanto alguien [los sindicatos] le sube la voz»"Hora 25" de la Cadena SER, 03-02-2010
Aquella mañana, Zapatero había hecho enviar a Bruselas un informe sobre su plan para reformas de pensiones y a las pocas horas lo retiró.
Angels Barceló, que había invitado a "Hora 25" a Miguel Jiménez, jefe de Economía de El País, y tenía como tertulianos a Carlos Carnicero y Fernando Vallespín, fue haciendo un recuento de los titubeos de Zapatero y sentenció:
«Lo que no puede hacer un Gobierno es rajarse en cuanto alguien le sube la voz».
Se refería, como es evidente, al Gobierno Zapatero, aparentemente asustado por la reacción de los sindicatos, que amenazaban con movilizaciones e incluso con una huelga general.
Carnicero, contundente en la critica, remachó en el clavo recordando el histórico discurso "Sangre, Sudor y Lágrimas" pronunciado el 13 de mayo de 1940, por el británico Winston Churchill:
"Aquí falta un líder que mire a la cara a los ciudadanos -banqueros, empresarios y trabajadores- y diga que las cosas están muy mal y que a cada uno le va a tocar la parte proporcional del sacrificio".
No es previsible que en el panorama español surja como por encanto un político d ela dimensón de Churchill, pero la queja de Angels Barceló está muy fundamentada.
Bastó una leve presión de los líderes de CC.OO y UGT, para que el presidente Zapatero, quien había retornado de Davos decidido a coger de una vez el toro de la crisis por los cuernos, diera marcha atrás y retornara al pasteleo.
La propia María Antonia Iglesias, cuya simpatía hacia el PSOE es histórica y proverbial, hizo el 6 de febrero de 2010, en La Noria de Telcinco, una crítica tan dura y directa como la de Barceló:
"Zapatero tiene ahora la última oportunidad de gobernar, algo que no ha puesto de manifiesto con las medidas de reforma laboral anunciadas, con las que otra vez no ha hecho más que marear la perdiz".