«La tesis de la demolición del presidente tiene tantos años como la democracia española; todos los presidentes la han sufrido y éste no iba a ser una excepción»Diario "El Mundo", 09-02-2010
La periodista de «El Mundo» tiene razón. La teoría de la conspiración es un recurso del que han echado mano los presidentes del Gobierno y sus adláteres para justificar su atoramiento, caída en las encuestas y dificultades.
Lo habital ha sido que se produzca en segundos mandatos y siempre debido a sus malas políticas o decisiones erróneas.
Lucía Méndez lo explica así en "La dureza del descenso", su artículo wn El Mundo:
«La tesis de la demolición del presidente tiene tantos años como la democracia española. Todos los presidentes la han sufrido y éste no iba a ser una excepción».
A Felipe González, los conspiradores le montaron los GAL. A Aznar, le hundieron el «Prestige» y le organizaron tres atentados terribles el 11-M de 2004. Y a Zapatero le han pasado una crisis económica y han desvalorizado la deuda de su país para que no levante cabeza.
Volvamos a la realidad de la mano de la articulista zamorana:
«Ahora bien, no fueron los enemigos del Gobierno -supongo- los que aprobaron un aumento en la edad de jubilación y después dijeron que era para negociar, ni los que tacharon el párrafo de las pensiones del documento que presentó España ante la Comisión Europea, ni los que obligaron al presidente a sentarse con Letonia y Grecia en Davos, ni los que llevaron al Consejo de Ministros una reforma laboral que no satisface a nadie, ni Almunia es la oposición -que sepamos-, ni Barreda es un tertuliano bruto de la TDT, ni nadie ha obligado a Zapatero a ser tan creativo a la hora de gestionar un país».