Carmen Gurruchaga, Periodista

Dudoso

«Resulta difícil de entender que el Ejecutivo [Zapatero] se haya molestado por la intervención de Su Majestad [en favor de un gran pacto nacional]»Columna en el diario "La Razón", 15-02-2010

Carmen Gurruchaga

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Titula Carmen Gurruchaga su artículo "Lo mejor, enemigo de lo bueno" y comienza recordando que el Rey es el jefe del Estado Español y el artículo 56 de la Constitución le insta a moderar y a terciar cuando la situación lo requiera.

Añade que, probablemente, Don Juan Carlos haya considerado que la debacle económica española es una buena ocasión para ejercitar el papel que le otorga la Carta Magna y sentencia Gurruchaga:

"Por eso resulta difícil de entender que el Ejecutivo se haya molestado por la intervención de Su Majestad".

No es tan díficil de entender: Al Gobierno le ha salido el tiro por la culata, porque la gestión del Rey refuerza entre la ciudadanía la idea de que Zapatero no sirve para resolver la crisis y tiene que intervenir el Jefe del Estado.

Zapatero está convencido de que la estrategia del presidente del PP para recuperar La Moncloa pasa por esperar a que la crisis le arrastre en su caída y, coherente con ello, no tiene interés en pactar con él.

A pesar de ello, en una de esas "genialidades" tan características de su forma de gobernar, decidió echar mano del Rey Juan Carlos, apoyándose en el carácter de árbitro y mediador que la Constitución atribuye al Jefe del Estado, calculando que la jugada dejaría aislado a Mariano Rajoy.

El líder del PP repite desde hace muchos meses que el Gobierno debe gobernar y la oposición oponerse. No va a sancionar una política económica en la que no cree, sobre todo cuando las encuestas pronostican su victoria en las próximas elecciones.

Sobre esos parámetros, parece evidente que la idea de Zapatero fue aprovechar la figura del Rey, que lleva dos años reclamando diálogo y lo volvió a pedir en su discurso de Navidad, para escenificar públicamente el desinterés de Rajoy por el pacto.

No han funcionado así las cosas. Casi coincidiendo con la sonriente visita de los líderes de UGT y CC.OO a La Zarzuela, los expertos de La Moncloa descubrieron que las gestiones del Monarca  ponían de manifiesto la incapacidad del Gobierno para combatir la crisis económica y desarbolaban la coartada «ideológica» esgrimida por Zapatero para no pactar con Rajoy.

La airada reacción de la vicepresidenta De la Vega, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del 12 de febrero de 2010, cuando los periodistas le preguntaron por el asunto, demuestra que el Gobierno -sin cuyo conocimiento e impulso el Rey no podía haber iniciado contacto alguno- está ya arrepentido de su ocurrencia.