Miguel Ángel Aguilar, Periodista

Verdad

«No ha habido ningún problema de comunicación; los problemas son de confusión mental del Gobierno»"Hora 25" de la Cadena SER, 01-03-2010

Miguel Ángel Aguilar

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Con estupor y perplejidad. Así acogieron los tertulianos de Hora 25 el último documento presentado por la vicepresidenta económica.

Alberto Pozas fue el único capaz de encontrar aspectos positivos en el texto. El resto, incluido Santiago Belloch, lo calificaron de obvio y no necesitado de pacto alguno.

Josep Antoni Duran Lleida, a quien entrevistó Angels Barceló, advirtió en antena que si el Gobierno socialista tan sólo busca ganar tiempo y no actúa a corto plazo, CiU dejará la mesa de negociación del pacto anticrisis.

Miguel Angel Aguilar, que criticó con ferocidad el apartado relativo al "mix energético" por aferrarse al carbón, cerró turno con una conclusión devastadora para Zapatero:

«No ha habido ningún problema de comunicación; los problemas son de confusión mental del Gobierno».

Es evidente que el Gobierno Zapatero intenta esquivar sus responsabilidades argumentando la existencia de fallos en la comunicación. Las declaraciones del secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, a propósito del sueldo de los funcionarios, ofrecen un buen ejemplo.

El secretario de Estado de Hacienda anunció la tarde del 24 de febrero de 2010 que el acuerdo de subida salarial de los funcionarios firmado hace tan solo cinco meses sería revisado. A la baja, claro.

A las 12.35 del 25 de febrero de 2010, ni siquiera un día después, Economía y Hacienda desmintió en nota oficial a su secretario de Estado:

«El ministerio quiere aclarar que el Gobierno respetará en su integridad el acuerdo alcanzado con los sindicatos sobre el salario de los funcionarios».

Fue la quinta marcha atrás del Ejecutivo en medidas anticrisis desde que Elena Salgado sustituyó a Pedro Solbes en la segunda vicepresidencia.

Como explicó en El País al dia siguiente el propio Miguel Angel Aguilar, en un artículo titulado "Comunicación sin fallos", las comunicaciones ahora son directas, de punto a punto, gracias en buena parte a los teléfonos móviles que facilitan el enlace de voz y los sms.

El primero en dar ejemplo en el uso de esos recursos es el presidente Zapatero, que ha pulverizado aquellos gabinetes telegráficos de La Moncloa encargados con diligencia extrema de poner en comunicación a sus antecesores con quienes quisieran tener como interlocutores.

Hay toda una pléyade de políticos, empresarios, sindicalistas o periodistas que cuando observan el origen de la llamada o del sms en su móvil descubren sin sorpresa que se trata sin más del mismo Zapatero. O d eun ministro.

Si los mensajes a transmitir se alteran y rectifican de modo sucesivo, si son lanzados a modo de globos sonda y retirados después al detectar la forma poco favorable en que son recibidos, el resultado es la confusión.

Lo que no funciona, como dice Aguilar, es el Gobierno.