Miguel Ángel Aguilar, Periodista

Verdad

«Mariano Rajoy [está] convencido de que el poder le va a venir a la mano por la sola incompetencia del rival»Columna "Ejercicios de idoneidad" en el diario "El País", 09-03-2010

Miguel Ángel Aguilar

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Miguel Angel Aguilar, que suele telegrafiar de froma muy sintetizda la noche anterior en la tertulia de la Cadena SER lo que va a publicar al día siguiente en El País, desgrana el 9 de marzo de 2010 en su columna toda una teoría de los vuelcos políticos.

Afirma que, conforme se aproximan las elecciones, se observan con claridad dos movimientos divergentes pero complementarios: un partido que se prepara de modo concienzudo para la derrota y el rival lleva a cabo los ejercicios de idoneidad que le van convirtiendo en alternativa creíble, condición sine qua non para alcanzar la victoria.

Añade Aguilar que el aspirante debe hacer ciertas renuncias y pone como ejemplos a la socialdemocracia alemana en su Bad Godesberg, a Felipe Gonzalez con el marxismo e incluso a José María Aznar cortando lazos con la derecha fraguista, para concluir que el actual líder del PP, se limita a esperar a que Zapatero se cueza en la olla de la crisis:

«Mariano Rajoy [está] convencido de que el poder le va a venir a la mano por la sola incompetencia del rival».

Tiene mucha razón a Miguel Angel Aguilar y basta un somero repaso de los últimos movimientos de Mariano Rajoy para comprobarlo.

El 18 de febrero de 2010, en el Congreso de los Diputados. líder del PP rechazó la oferta del presidente Zapatero, para buscar acuerdos que permitan elaborar una estrategia consensuada para salir de la crisis y lo hizo, argumentando:

"Yo no me puedo hacer corresponsable, porque sería un irresponsable; lo que tiene que hacer es tener las ideas claras y ponerse a gobernar".

Dos días después, en un acto del PP en Santander, Rajoy repitió el mensaje:

"Este hombre lo que quiere es ganar tiempo, esperar a que escampe, distraer la atención, huir de sus responsabilidades y pedir a los demás que nos callemos y no digamos lo que hay que hacer".

A buen entendedor, con pocas palabras bastan.