«El partido vertebrador del ominoso régimen franquista, Falange Española de las JONS [...] se ha convertido en relación al Tribunal Supremo nada menos que “en el rey del mambo”»Artículo en "Elplural.com", 09-03-2010
Enric Sopena califica de pintoresco al juez Luciano Varela y afirma que ha permitido a los falangistas, previo pago de 6.000 euros, que se personaran como acusación en el proceso contra el juez Garzón:
"De modo que el partido vertebrador del ominoso régimen franquista, Falange Española de las JONS [...] se ha convertido en relación al Tribunal Supremo nada menos que en el rey del mambo".
Hay que recordar a Sopena, cuyo artículo se titula «¡Pero qué carajo de justicia es ésta que persigue a un juez que combate crímenes y corrupciones!», que Varela, miembro de Jueces para la Democracia, merece el mismo respeto que Garzón y si sigue adelante en el procedimiento contra el magistrado estrella, es porque ve indicios de delito.
Sopena y otros como él ponen el acento en la ideología de las asociaciones -Sindicato Manos Limpias, Libertad e Identidad y Falange- que demandaron a Garzón, pero lo esencial no es eso. La clave es que Garzón, como cualquier otro ciudadano, no puede estar por encima de la ley y en este asunto se dirime si cometió o no prevaricación, entre otros graves delitos.
Dicho esto, quizá convendría a Sopena documentarse un poco antes de lanzarse a escribir semejantes soflamas.
Falange Española de las JONS fue unificada en 1937, por orden expresa de Franco, con la Comunión Tradicionalista. De esa fusión, nació Falange Española Tradicionalista y de las JONS.
El entonces jefe de la Falange, Manuel Hedilla, se opuso a la unificación y terminó en la cárcel.
El único o al menos quien mejor vertebraba el régimen franquista, era el propio dictador. La FET, primero, y el Movimiento, después, fueron meros instrumentos de apoyo. Convenientemente desinflados desde el propio régimen cuando le interesó.
Caso particular fue el del Frente de Juventudes: cuando sus cuadros empezaron a írsele de las manos a los dirigentes, optaron por disolver las Falanges Juveniles y transmutarlas en la descafeinada Organización Juvenil Española (OJE), más cercana a los boy-scouts que a unas juventudes politizadas.
FE de las JONS, como partido político, no volvió a aparecer hasta 1977, tras las disputas por el nombre original de diversos grupos falangistas.