«El toro bravo es parte de la cadena alimenticia del hombre»Artículo en el diario "El Mundo", 10-03-2010
Ríos de tinta han corrido en las últimas semanas a cuenta de la posibilidad, o no, de que se prohíban las corridas de toros en Cataluña.
Estamos oyendo de todo, desde iniciativas razonables, sean a favor o en contra de la tauromaquia, hasta auténticas barbaridades y mmamarrachadas que comparan la ablación del clítoris con la lidia del toro bravo.
Con ese telón de fondo se echó al ruedo el hijo del ex presidente del Gobierno que protagonizó la Transición española a la democracia.
Siendo aficionado a la Fiesta y teniendo las relaciones familiares que tiene, resulta lógico que Adolfo Súarez Illiana defienda defendió la Fiesta en un artículo titulado "Los toros en Cataluña..." y publicado en el diario «El Mundo».
Entre otras muchas cosas, Suárez Illiana afirma:
«El toro bravo ha sido y es parte de la cadena alimenticia del hombre».
Vivir contra los toros llena de gusto a muchos, sobre todo a los independetistas catalanes. Es como vivir contra España, contra el pasodoble, contra el flamenco o la Guardia Civil.
Es una forma, ruidosa, de postularse contra ciertos iconos, que en realidad representan a España o al menos a una buena parte de esa realidad de donde hemos bebido culturalmente.
Pero la afirmación de Adolfo Suárez Illiana sobraba. La carne de vacuno es un rico y nutritivo manjar en la mayor parte de los paises del mundo. No ocurre en India y no por el miedo al colesterol o a la gota, sino porque para los hinduistas la vaca es un animal sagrado.
Pero, ¿qué ocurre con el toro de lidia? Este bello animal fue desarrollado hace cuatro siglos por los españoles para los espectáculo taurinos.
Y, por ende, esa bravura que hace que el animal intente defenderse y luchar, tampoco era consustancial, sino que le fue inculcada para ese fin. Su carne tampoco es que sea excesivamente sabrosa y, menos, después de una lidia.
La parte que más se demanda es el rabo, que se prepara en estofado y que tiene muchos apasionados, pero también numerosos detractores por su textura gelatinosa.
El toro de lidia es un animal espléndido, pero tratar de defender su supervivencia por su aportación a la cadena alimenticia como hace Adolfo Suárez illiana, es un poco excesivo y de dudosa credibilidad.