«En las críticas a Zapatero no hay ni un solo atisbo de corrupción que lo manche a él o a su entorno»"La Noria" de Telecinco, 20-03-2010
Enric Sopena no faltó a su cita semanal de «La Noria». En esta ocasión se sentaron con él alrededor de la mesa Jorge Verstrynge, Carmen Gurruchaga, Alfonso Rojo Isabel Durán y María Antonia Iglesias.
El tema general, planetado por Jordi González era el llamado "Síndrome de La Moncloa", una enfermedad política que afecta a los inquilinos de la sede de la Presidencia del Gobierno provocándoles que se escuchen sólo a sí mismos.
Un socialista antiguo, el ex ministro de Administraciones Públicas Jordi Sevilla, había afirmado esa misma semana, en una entrevista en Vanity Fair, que Zapatero lo padece y no confía ni en su mujer.
José García Abad, periodista de izquierdas, apareció en los totales hablando del asunto y de su libro, plagado de ejemplos que ahondan en esa tesis.
Verstrynge y María Antonia Iglesias, casi al alimón, descalificaron a Sevilla y Abad como "resentidos".
Sopena, para subrayar lo bien que lo hace en su opinión el presidente socialista afirmó tajante:
«En las críticas a Zapatero no hay ni un solo atisbo de corrupción que lo manche a él o a su entorno»
Sólo faltaría que, además de gestionar de forma fatal la crisis económica, el presidente y su entorno se dedicaran a meter la mano en la bolsa pública, pero dicho esto, a Sopena le falla la memoria o anda mal de documentación.
Efectivamente, el Gobierno Zapatero se ha caracterizado por el desgobierno y no por la corrupción.
En ese sentido, es radicalmente diferente de los últimos gabinetes de Felipe González, en cuya RTVE tuvo muchos cargos de responsabilidad el veterano periodista.
Aunque no tendrá consecuencias penales porque ha sido archivada ya la causa por el Tribunal Supremo, es una evidencia que Paula Chaves Iborra, la hija del vicepresidente tercero del Gobierno y ministro de Política Territorial, Manuel Chaves, intervino directamente en la tramitación administrativa del expediente del incentivo de más de 10 millones de euros a la empresa en la que ella figura como apoderada.
Y en La Moncloa, una persona de la máxima confianza del presidente del Gobierno, la directora general y encargada de «asuntos leoneses», según escribe José García Abad, aparece como la figura clave a la hora de conseguir ciertos favores.
Se llama Angélica Rubio y a quien visita José Luis Ulibarri, uno de los empresarios imputados en el caso Gurtell.
Nada que ver con el hedor de épocas pasadas, pero atisbos hay.