Hermann Tertsch, Periodista

Verdad

«Los asesinos están en ETA; sus cómplices necesarios están en nuestro Gobierno y en todas las alianzas miserables que partidos nacionales han hecho»Columna en el diario "ABC", 04-04-2010

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Pocos columnistas españoles eludían ese día las declaraciones de Jaime Mayor Oreja, quien las víspera había afirmado que "Zapatero y ETA no son adversarios, sino aliados potenciales" y Hermann Tertsch entró de lleno y con vigor a la polémica.

Tertsch no se fía un pelo del presidente Zapatero de quien dice que nos ha caído en el Gobierno de la Nación no por la gracia de Dios, "sino de algún enemigo indescriptible de los intereses de nuestro país".

Su artículo de ABC se titulaba "Las razones de ETA y los demás" y en consonancia con lo anterior, afirmaba:

«Quienes hemos vivido la tragedia nacional del terrorismo, sabemos que Mayor Oreja tiene razón. Los asesinos están en ETA. Sus cómplices necesarios están en nuestro Gobierno y en todas las alianzas miserables que partidos nacionales han hecho».

Son palabras gruesas. Es indudable que sin la complacencia, la pasividad y la cicatería de partidos como el PNV, sumadas a la complicidad abierta de formaciones nacionalistas o abertzales, la tragedia de ETA no se hubiera prolongado durante más de medio siglo, pero no se puede meter al Gobierno socialista en ese saco.

Por muchos errores que cometiera Zapatero durante su mal llamado "proceso de paz" y aunque se manipulara a jueces, fiscales e incluso policías para hacer las cosas más tragables a los terroristas, acusar al Gobierno de "cómplice necesario" de los asesinos es un dislate.

Sobre las declaraciones de Mayor Oreja, siendo complicado calificarlas de verdaderas o falsas porque faltan datos y tiempo, lo imprescindible es hacer una sosesgada reflexión.

Ningún experto en antiterrorismo considera descabellado que el Gobierno Zapatero pueda intentar otra vez u otra versión de su «proceso de paz».

Las declaraciones de importantes dirigentes socialistas, sobre todo vascos, apuntan en ese sentido y a nadie se le oculta que un éxito con ETA -el anuncio de su desarme o la renuncia alc rimen de4 un sector- podría permitir a Zapatero dar la vuelta a las encuestas, que apuntan muy mal para él, debido a su desastrosa gestión de la crisis económica.

El "Maquiavelo de León" parece capaz de eso y de mucho más para continuar en La Moncloa, pero la realidad es que a estas alturas no hay ninguna prueba de el Gobierno y ETA estén negociando y, mucho menos, que el Ejecutivo y la banda sean «cómplices».