Lucía Méndez, Periodista

Verdad

«[El socialista Montilla] ha liderado el Tripartito [catalán] con tanta tranquilidad y tanta calma, que los menos tranquilos de ICV y los menos calmados de ERC se lo han comido por las patas»Artículo "A buenas horas", en el diario "El Mundo", 30-03-2010

Lucía Méndez

Credibilidad5,4

Galería de Imágenes

Lucía Méndez escribe un comentario amplio sobre la nueva estrategia que han diseñado los socialistas catalanes con vistas a los próximos comicios autonómicos.

La columna, titulada "A buenas horas", recuerda que José Montilla, hijo de un peón de albañil y de una limpiadora, representante de la izquierda social de los piojosos y no de la izquierda exquisita de los barrios altos y de la estirpe del poeta Maragall, se convertía en presidente de Cataluña.

Montilla no era la alegría de la huerta, pero abría una expectativa esperanzada porque era la primera vez que un político sin apellidos catalanes centenarios alcanzaba la Generalitat.

Cuatro años después, a juzgar por los sondeos, los catalanes están decepcionados de la gestión, de un hombre cuyos biografos le atribuyen tranquilidad y calma como principales virtudes políticas.

Y Lucía Méndez sentencia:

"Ha liderado el Tripartito con tanta tranquilidad y tanta calma que los menos tranquilos de ICV y los menos calmados de ERC se lo han comido por las patas".

A la vista de los sondeos y de lo que pronostican de cara a las elecciones autonómicas de otoño de 2010, hay que concluir que Méndez acierta de lleno.

El cordobés Montilla ha estado y está aún en el Palau de la Generalitat, pero no se le ve. No manda.

Obedece o sigue las líneas que marcan sus socios. Hasta le obligan a rectificar.

Unos partners que no paran de hacer cosas y, al mismo tiempo, de meter la pata.

Carod Rovira no cesa de abrir embajadas y de subvencionar proyectos pintorescos, malgastando el dinero de los contribuyentes.

ICV, con Joan Saura al frente de Interior, es un desastre gestionando crisis (incendios, nevadas...).

El presidente proyecta una imagen de hombre blando y pusilánime, de componedor sin proyecto ni convicciones, lo que favorece electoralmente a CiU. Y la economía catalana, entre tanto, cayendo en picado.