«Si el PP se hubiera atrevido a sugerir el abaratamiento del despido que propone el Gobierno Zapatero, los socialistas, los sindicatos y la progresía le habrían acusado de asaltar a mano armada a los trabajadores»"La Espuela" de Intereconomía, 12-04-2010
El Ministerio de Trabajo e Inmigración había entregado durante la tarde a los llamados agentes sociales su propuesta de reforma del mercado laboral.
El documento, articulado en torno a cinco puntos, lleva como meollo distintas fórmulas para abaratar el despido.
Y la reacción fue inmediata. El ministro de Fomento, José Blanco, salió en tromba a negar lo evidente y lo mismo hizo, con unos minutos de intervalo, el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho.
Los sindicatos CC.OO y UGT ni respiraron y al día siguiente, en lugar de entrar al tema, se dedicaron a acusar de fascistas a los jueces del Tribunal Supremo y a lanzar proclamas en favor de Baltasar Garzón.
Fue con ese tema con el que arrancó la tertulia nocturna de Intereconomía y Jaime González quien subrayó que un anuncio de esa naturaleza hubiera desatado una movilización sindical y protestas de envergadura, de no haber salido del Gobierno Zapatero:
«Si el PP se hubiera atrevido a sugerir el abaratamiento del despido que propone el Gobierno Zapatero, los socialistas, los sindicatos y la progresía le habrían acusado de asaltar a mano armada a los trabajadores».
Tiene razón el jefe de Opinión del diario «ABC» y basta recordar la huelga general que le hicieron a Aznar cuando pretendió adentrarse por los caminos de la reforma laboral.
Recordó Jaime González que Zapatero vuelve romper una promesa.
Las hemerotecas están plagas de frases del presidente socialista, en las que asegura que, a pesar de la crisis y el paro, su Ejecutivo nunca acordará ni despidos baratos.