José Luis Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno de España

Mentira

«No vamos a propiciar ninguna reforma del mercado de trabajo que represente abaratar el despido»Sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados, 18-02-2009

José Luis Rodríguez Zapatero

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El presidente del Gobierno ha repetido por activa y por pasiva durante todo el curso de la crisis económica que nunca aceptaría el abaratamiento del despido.

También, por supuesto, en el Congreso de los Diputados, la sede de la soberanía nacional, donde todas las afirmaciones adquieren una mayor trascendencia y repercusión, tanto a nivel nacional como internacional.

El 18 de febrero de 2009, en plena sangría de parados, Zapatero insistía:

"No vamos a propiciar a apoyar ninguna reforma del mercado de trabajo que represente abaratar el despido, debilitar derechos de los trabajadores. Lo que queremos es fortalecer los derechos de los trabajadores en situación de desempleo".

Poco más de un año después, parece que aquellas palabras, como otras muchas, han pasado a un segundo plano, porque las decisiones que propone el Gobierno ante una reforma laboral van encaminadas precisamente a abaratar el despido. Por mucho que quiera encubrirlo.

El Ministerio de Trabajo puso el lunes, 12 de abril de 2010, encima de la mesa del diálogo social una propuesta para igualar la indemnización del despido disciplinario -33 días por año trabajado- con la del despido improcedente, de 20 días por año, e impulsar el contrato de fomento del empleo indefinido.

De esta forma, pretende reunificar ambas modalidades a 20 días por año trabajado.

Para abaratar los costes del despido, propone la implantación del 'modelo austríaco', por el que las empresas crearían un fondo de indemnización por despido para los trabajadores y no tener que desembolsar así costes adicionales.

Detrás de esta propuesta se esconde, por un lado, un intento de estimular la contratación y hacer frente a un paro todavía incontrolado.

Pero también se esconde el abaratamiento del despido que Zapatero nunca llegó a aceptar.

Incluso está dispuesto a pagar los costes con "recursos públicos" para que sea "menos costoso" para los empresarios.