«Me parece un gesto de sensatez [de los sindicatos] el que todavía no se haya convocado en España una huelga general»Programa "En días como hoy" de RNE, 29-04-2010
La rebaja de la calificación crediticia española por parte de Standard & Poor´s era tema obligado en la tertulia del programa que dirige Juan Ramón Lucas.
Y cada cual arrimó el ascua a su sardina. Antonio García Ferreras, a quien se considera amigo y hasta asesor en la sombra del presidente Zapatero, arrancó echando agua al tema, para tratar de quitarle importancia:
«Me desconciertan este tipo de agencias porque estos especuladores son los que montaron todo este gran lío financiero que estamos padeciendo en el mundo y son en gran parte responsables».
Y como no podía ser de otra manera, porque es en esa línea mediática en la que se mueve el Gobierno socialista, se mostró optimista:
«Pero sí veo índices y síntomas interesantes respecto a nuestra economía, una economía que es una de las menos endeudadas de Europa. En marzo, las ventas de comercio han aumentado un 3,5 por ciento, que es la primera subida desde 2008. Las familias españolas son las más ahorradoras de toda Europa, con un 32 por ciento».
Concluyó su reflexión halagando a los sindicatos:
"Y me parece un gesto de sensatez (de los sindicatos) el que todavía no se haya convocado en España una huelga general en este país. Y sí creo que están preocupados por los parados".
Desde luego, los sindicatos, sobre todo, la UGT se están cuidando mucho de decir o promover algo que pueda molestar al Ejecutivo socialista.
La influencia de Cándido Méndez sobre Zapatero es muy grande. El presidente se tienta la ropa antes de tomar una decisión.
Nadie discute que los sindicatos se preocupen de sus afiliados. Otra cosa son los cerca de cinco millones de españoles que están en el paro.
A Toxo y Méndez les tiene que quitar el sueño la situación económica, pero parecen más movilizados por el juez Garzón y por mantener el statu quo, que por buscar soluciones.
Las centrales sindicales tienden a la inmovilidad, dados los privilegios y su buen acomodamiento al sistema.
Es de agradecer que no traten de incendiar la calle, pero no da la impresión de que esa contención a la hora d e la manifestación y la huelga, sea sólo producto de la sensatez.