Os aseguro que el poder no me va a cambiarNoche electoral marzo 2004. Sede socialista en la calle Ferraz, 14-03-2004
Los portavoces del Gobierno que presidía José María Aznar, Eduardo Zaplana y Ángel Acebes, acababan de informar de los resultados de las elecciones generales celebradas ese día. El PSOE había ganado. José Luis Rodríguez Zapatero sería el próximo presidente.
En la puerta de la sede socialista de la calle Ferraz, compareció minutos después el vencedor. Prometió un nuevo talante y un cambio tranquilo. Y terminaba su intervención con una frase que recientemente le ha recordado Miguel Ángel Aguilar:
¡Cuánto ha llovido desde esa noche triunfal y triste al mismo tiempo! Con el paso del tiempo, se ha podido comprobar que su compromiso se ha quedado en agua de borrajas.
Ha apartado de su entorno a numerosos compañeros que le ayudaron a hacerse con el poder. Ha dejado de escuchar a quien no le halaga sus oídos. No decide en función de lo que más le conviene a España, sino de sus intereses electorales. El presidente campechano sale ahora lo imprescindible del antiguo pabellón de caza de la carretera de La Coruña. Su pasión por el contacto personal se ha tornado en miedo al abucheo...