«No deja de resultar grotesco que los mismos que practican una tolerancia inconcebible con el machismo feudal islámico, sean los que históricamente han levantado la bandera del feminismo»La Vanguardia, 25-06-2010
El lío del burka se titulaba el artículo que esbrió ese día en La Vanguardia la polemista Pilar Rahola. Como ya ha hecho en otras ocasiones, se mostró rotundamente contrario de esta vestimenta.
Ella misma explica el porqué de esta situación:
«¿Paternalismo progresista para con el islam? Paternalismo y una dosis de ingenuidad harto suicida. Segundo, la presión sobre la mujer musulmana se ejerce desde todos los ámbitos de la vida cotidiana, tanto sobre las jóvenes que visten ‘a la occidental' y a menudo son insultadas, apartadas, ninguneadas, como sobre los padres o maridos que les permiten tamaña indecencia. Esta presión es constante allí donde han aterrizado los líderes fundamentalistas, cuya voluntad de dominar todas las mezquitas de Catalunya, empieza a ser un sueño alcanzable».
Existen razones de todo tipo para prohibir fuera del ámbito privado el uso de esa prenda. Como dice Rahola, «atañe a lo ideológico, y no a lo religioso, y tiene que ver con la voluntad de una ideología totalitaria de vencer a las sociedades democráticas allí donde se instala».
Y enfatiza aún más:
«Prohibir el velo integral, por tanto, es una necesidad legal, no sólo por defensa democrática y por dignidad femenina. También porque es necesario enviar un mensaje claro a estos militantes del integrismo feudal que sueñan con destruir nuestras sociedades: la libertad no ampara su locura fanática».