«Se ha perdido la última oportunidad de impedir la destrucción del modelo territorial incluido en la Constitución del 78»Videoblog «El Mundo en dos minutos», 29-06-2010
El director de El Mundo muestra su extrañeza por la reacción del Gobierno y del PP ante la sentencia sobre el Estatut de Cataluña. «Se invoca el mal menor como si el hecho de que en el texto legal haya 14 disparates menos reste gravedad a los 30 o 40 que quedan».
La «escandalera que están montando los partidos catalanes» es para el polémico periodista «una pataleta táctica destinada a camuflar que se están quedando con todas sus pretensiones».
«Lo que no tiene vuelta de hoja es que se consagra la inmersión lingüística y la exclusión del castellano de la enseñanza, que a Cataluña se le permite abrir embajadas y mantener una relación bilateral con el Gobierno de España, que el principio de solidaridad queda limitado y lo más grave de todo: se reconocen unos derechos históricos como fuente del autogobierno».
Y tras este análisis, su diagnóstico es más que pesimista:
La Constitución de 1978 está tocada desde que accediera al poder José Luis Rodríguez Zapatero. Su espíritu conciliador fue enviado a la papelera desde La Moncloa apenas recién iniciado su mandato.
La sentencia, que sin duda es salomónica, le cierra la puerta a montar uno de los pilares propios de un Estado, el Poder Judicial. Sin embargo, lo que parece más peligroso es la falta de autoridad moral y, sobre todo, de ganas del Gobierno socialista, para obligar a la Generalitat de Montilla a que suprima las leyes, reglamentos y organismos que se han desarrollado al amparo de artículos inconstitucionales.