José Luis Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno de España

Mentira

Dos aciertos claves de mi mandato han sido la retirada de las tropas de Irak y el proceso de pazDeclaraciones. El País, 25-07-2010

José Luis Rodríguez Zapatero

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El presidente del Gobierno celebró ese fin de semana su décimo cumpleaños como secretario general de los socialistas españoles concediéndo unas declaraciones al periódico de Prisa, que las publicó insertadas en una especie de retrato-perfil escrito por José Luis Barbería.

El inquilino de La Moncloa comprende que «los ciudadanos piensen que la clase política es uno de los grandes problemas del país por la crisis económica y porque la confrontación política es, efectivamente, muy agria. Yo también creo que los políticos deberíamos estar a la altura de una sociedad tolerante como la española».

Uno de los pasajes más interesantes del reportaje-entrevista es, sin duda, el que se desarrolla a raíz de la siguiente pregunta del periodista: «¿puede indicarme dos aciertos claves de su mandato?». El diálogo que se produce merece la pena destacarse. No tiene desperdicio.

«-Haber sacado las tropas de Irak y...
-¿Incluso con la precipitación con que se hizo?
- Fue un gran triunfo de la voluntad democrática. Si hubiese esperado, no habríamos podido hacerlo.
-¿Por las presiones?
-Sí. El segundo acierto, aunque sea arriesgado decirlo, fue el proceso de paz. Tengo la convicción de que ahí se sembró una solución definitiva. Tengo esa confianza».

La salida de las tropas españolas de Irak fue, desde luego, un acierto electoral y una promesa cumplida. Ahora bien, ¿fue una buena decisión desde el punto de vista de la política exterior? Desde luego, esta concesión electoral no le ha salido gratis a España. Le ha supuesto numerosas humillaciones internacionales, así como el envío de muchas más tropas de las previstas inicialmente a otras zonas del mundo, como Afganistán.

La otra clave, el proceso de paz. Cuando Zapatero llego al poder, la banda terrorista, como consecuencia de la presión policial, política e internacional, había entrado en una fase de liquidación final. Cada vez aparecía ante la opinión pública como una banda de delincuentes comunes.

Sin embargo, el empeño de Zapatero de pasar a la historia como el hombre que acabó con ETA supuso colocar, una vez más, en el plano político a la banda terrorista, darle oxígeno, permitirle que tuvieran cierta presencia en instituciones locales, etc...