Pilar Rahola, Periodista

Mentira

«Ni esto [la prohibición de las corridas de toros en Cataluña] tiene nada que ver con Catalunya-España, aunque se empeñen en ello los nacionalistas españoles más recalcitrantes, ni puede tener nada que ver con la libertad»La Vanguardia, 29-07-2010

Pilar Rahola

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La ex política, ahora metida a comentarista, periodista y escritora, estaba pletórica con la decisión del Parlamento de Cataluña de prohibir, a partir del 1 de enero de 2012, las corridas de toros en ese territorio español.

Su columna de esa fecha, titulada Un bello día, estaba llena de expresiones sentimentales y de agradecimientos. El arranque lo dice todo: «Hoy me siento orgullosa de este trocito de mundo. No porque seamos mejores que nadie, sino porque hemos hecho lo correcto».

Unos párrafos más adelante dejaba a un lado su bonhomía de pose y pasaba a dar caña. En su punto de mira, como casi siempre, el líder del principal partido de la oposición:

«En este día feliz, los ruidos se alzan desde las montañas de la estupidez. Que si Catalunya se rebela, que si España se rompe -¡por Dios, Mariano, deja de hacer el ridículo!-, que si la libertad...».

Pilar Rahola escribía, a continuación su sentencia:

«Ni esto tiene nada que ver con Catalunya-España, aunque se empeñen en ello los nacionalistas españoles más recalcitrantes, ni puede tener nada que ver con la libertad».

La habitual colaboradora de La Noria se ha manifestado reiteradamente contra la fiesta nacional por razones animalísticas. No dudamos de la sinceridad de sus planteamientos, aunque son visiblemente parciales, ya que no se acuerda de la tortura a otros animales e, incluso, a los toros en otras tradiciones muy arraigadas en Cataluña.

Tampoco dudamos de las buenas intenciones de los promotores de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP).

No obstante, los nacionalistas han aprovechado la oportunidad para cortar un lazo más con España, para coger la goma y borrar todo lo que simbolice España: las corridas de toros evocan a España y, por tanto, se prohíben; los correbous, como no recuerdan a España, se permiten. La coartada es fácil: no se mata al animal. Pero sí se le hace todo tipo de perrerías.

Asistir o no a los toros no es una cuestión de libertad, según Rahola, pero abortar -cortar la vida de un inocente que se está desarrollando en las entrañas de su madre- sí es una cuestión de libertad.