«La adversidad [para Celestino Corbacho] estaba dentro y procedía de su jefe de filas, del secretario general del PSOE y presidente del Gobierno»Artículo de opinión. El Plural, 07-09-2010
El director de El Siglo y biógrafo crítico de José Luis Rodríguez Zapatero escribió sobre «El destino de Celestino Corbacho». Unos días antes, el ministro de Trabajo había anunciado su intención de dejar el cargo y de regresar a la política catalana, en la que ya había desempeñado el cargo de alcalde de L´Hospitalet y el de presidente de la Diputación de Barcelona.
García Abad considera que «la adversidad no hubiera arredrado a este hombre que ha tenido que lidiar con toros resabiados». Pero, claro, pronto comprendió que el fuego que recibía era «amigo»:
Pronto, según el director de Público, «se percató que en este gabinete no había más ministro de Trabajo que José Luis Rodríguez Zapatero, el ministro universal, el único que hacía política».
El veterano periodista argumenta su versión relatando el ninguneo al que se ha visto sometido Corbacho en los dos últimos años y medio:
«No tardó en comprender que su papel era dar las malas noticias y enterarse por la prensa de las grandes decisiones que cavilaba en solitario el presidente del Gobierno que, con frecuencia contradecían ideas o proyectos anunciados por el ministro».
Uno de los momentos en los que se puso de manifiesto esa caída en desgracia fue cuando Zapatero creo la llamada Comisión de Zurbano para abordar con las fuerzas parlamentarias medidas contra la crisis. Sus miembros, Elena Salgado, José Blanco y Miguel Sebastián. Quedaba fuera el ministro de Trabajo, y eso que uno de los problemas más graves era y sigue siendo el paro.