Isaac Rosa, Escritor

Mentira

«Así que el fracaso [de la Huelga General» largamente anunciado se queda en fracasito, o en semifracaso, que sería como decir semiéxito»Blog «Trabajar cansa». Público, 30-10-2010

Isaac Rosa

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El periodista y escritor comenzaba ese comentario en su blog «Trabajar Cansa» recordando que unos días antes había escrito que «algunos diarios seguramente tendrían ya escrita la portada de hoy [el día después de la Huelga General] desde una semana antes. Sin embargo, parece que se la van a tener que tragar. El deseado titular a toda página de ‘La huelga fracasa' ha tenido que ser desplazado por el menos entusiasta de ‘Los sindicatos no logran paralizar el país', que no es lo mismo»

Reconoce que «no hemos paralizado el país entero».

«Teniendo todo en contra, sólo hemos conseguido paralizar la gran industria, cerrar los polígonos, bloquear los mercados centrales, dejar los transportes en mínimos, la basura sin recoger y los grandes puertos sin movimiento, bajar el consumo eléctrico a niveles de domingo, poner varias televisiones en negro y otras con programas enlatados, y llenar las calles con manifestaciones. Nada, poquita cosa si no conseguimos paralizar hasta el último rincón del país».

Y concluye:

«Así que el fracaso [de la Huelga General» largamente anunciado se queda en fracasito, o en semifracaso, que sería como decir semiéxito».

Le guste o le guste a Isaac Rosa, la huelga general fue un fracaso. No cumplió su objetivo principal, paralizar toda España, ni su objetivo secundario, paralizar Madrid.

Además, el dato que aporta del consumo de electricidad no es correcto, fue tan sólo de un 14,1 poor ciento menor que un día cualqueira. En la del 14-D de 1988 cayó un 36,34 por ciento.

No se puede olvidar que los puertos, mercados centrales y televisiones que consiguieron bloquear lo hicieron con la ayuda de los piquetes que fueron de todo menos informativos.

Asimismo, en algunas empresas grandes o del sector público consiguieron pararlos porque en ellas CCOO y UGT son más que sindicatos. Son auténticos poderes fácticos.

Es el caso, por ejemplo, de los astilleros, o de Telemadrid, o de Canal Sur, o de TVE, o de la siderurgia, o de la utomoci... Donde los trabajadores pudieron acudir libremente a trabajar, reinó la normalidad.