«Ambas [la derecha más recalcitrante y la izquierda revolucionaria] coinciden en que la policía española utiliza métodos ilegales, tanto para perseguir a los criminales como para arrancarles una confesión»Blog «Fuego amigo». Público, 06-10-2010
El bloguero de Público escribió un comentario titulado «El mercado de la charcutería política». Sin contextualizar su tesis, nada más empezar, suelta la diatriba contra el PP aprovechando que las turbias aguas de la actualidad pasan por la Venezuela de Chávez.
Manuel Saco se refiere, por un lado, a las declaraciones de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, en torno al registro llevado a cabo por la Guardia Civil en la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Murcia, gobernado por el PP, y que se saldó con la detención de tres personas y la imputación de otras.
«Es una de las operaciones de distracción que, lamentablemente, tanto gustan al Gobierno».
Por otro, el columnista del periódico de Roures se fija en las manifestaciones del embajador de Venezuela en nuestro país, Isaías Rodríguez, sobre la confesión de los etarras detenidos en Guipúzcoa: Éstos reconocieron haber sido instruidos en el manejo de armas y explosivos en Venezuela por un antiguo miembro de la banda, que hoy desempeña un cargo de responsabilidad en el régimen «bolivariano».
«Aun conscientes de que en estos casos no debe ocurrir la tortura, las amenazas contra seres queridos o bien recompensas para que se pronunciaran en la forma que lo hicieron, Venezuela tiene serias dudas de que estas declaraciones, por falsas y maliciosas de parte de quienes las emitieron, hayan sido totalmente voluntarias».
El periodista de Público, siempre extremadamente crítico con el principal partido de la oposición, hace una comparación que no sólo es odiosa, sino también injusta.
La dirigente del PP no ha acusado a la Guardia Civil de ninguna ilegalidad. Con razón o sin razón, ha acusado a sus responsables políticos de utilizar a este cuerpo de seguridad para fines partidistas.
En cambio, el diplomático venezolano acusó implícitamente a la Benemérita de un delito. Insinuó que había obtenido mediante tortura las declaraciones de los presuntos etarras en las que relataban su instrucción en el país caribeño.
Por tanto, el PP y el Gobierno de Chávez -«la derecha más recalcitrante y la izquierda revolucionaria», según Saco- no coinciden. El comentarista miente.