«La vieja Federación Socialista Madrileña no se regenera ni siquiera con primarias porque los viejos métodos tecnológicos del estalinismo organizativo siguen vigentes»Blog «Bitácora para náufragos de la izquierda», 27-10-2010
Los intentos de Tomás Gómez por apartar a Pedro Castro de la cabeza de la candidatura socialista al Ayuntamiento de Madrid ha puesto de manifiesto que el líder de los socialistas madrileños intenta mangonear en su organización como casi todos los dirigentes políticos.
Gómez ha tratado de hacer lo mismo que intentó hacer con él Rodríguez Zapatero el pasado mes de agosto.
Carlos Carnicero escribió en su «Bitácora para náufragos de la izquierda» que «Marcelino Iglesias tendrá que hacer equilibrios entre los poderes de Gómez, los estatutos del PSOE y la comisión federal de garantías».
El veterano periodista agregó:
«El que no se ponga al lado del jefe para que sea indiscutible, no tendrá sitio en ningún rincón del PSOE madrileño, salvo que el nuevo secretario de organización federal del partido sea capaz de poner orden entre los poderes del secretario general de Madrid y los legítimos derechos de los militantes a discrepar».
En este sentido, concluye:
Efectivamente, Tomás Gómez, al igual que Rafael Simancas, Jaime Lissavetzsky, Joaquín Leguina o José Acosta en su día, ha intentado gobernar el partido marginando a todos aquellos militantes o grupos que no eran sumisos con el jefe.
Esa mano dura implacable con el disidente se aplica desgraciadamente en todos los partidos y en todas las organizaciones. Pero el PSM tiene otro problema: las continuas intromisiones de la cúpula federal que han impedido el desarrollo natural de un liderazgo como ha ocurrido en el PP de Madrid y de la Comunidad de Madrid.
Antes de gobernar en esta ciudad y en esta región, los populares estuvieron en los bancos de la oposición de la Casa de la Villa 10 años y en los de la Asamblea de Madrid, 12 años.