Carlos Carnicero, Periodista

Mentira

«Se permite tener [a la Iglesia] una radio propia [la COPE] que siembra la discordia, que introduce la crispación en la vida pública y que está en manos de los periodistas de la derecha más extrema»El Plural, 07-11-2010

Carlos Carnicero

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A Carlos Carnicero no sólo no le gustaron, sino que le indignaron, las declaraciones de Benedicto XVI sobre el «laicismo agresivo» y la supuesta comparación de la actual política del Gobierno socialista «con el clima de confrontación existente en España durante la II República».

El veterano periodista plasmaba su cólera de esta forma:

«Las declaraciones del Papa antes de llegar a España, además de constituir un disparate histórico, son gasolina en unos rescoldos que están controlados por la responsabilidad de la mayoría de los ciudadanos y de los partidos».

Considera que el atrevimiento del Sumo Pontífice tiene una explicación:

«El Gobierno socialista pone la mejilla las veces que haga falta y juega con una ambigüedad calculada para tirar de la soga sin llegar nunca a romperla».

Carnicero hace hincapié en que «la Iglesia es insaciable; no le basta con unos acuerdos con la Santa Sede que sitúan a la Iglesia Católica en posición de beneficio y dependiendo su existencia de los presupuestos generales del Estado».

Cómo no, también se acordó de lo que la izquierda suele denominar «la emisora de los obispos»:

«Se permite tener [a la Iglesia] una radio propia [la COPE] que siembra la discordia, que introduce la crispación en la vida pública y que está en manos de los periodistas de la derecha más extrema».

La Iglesia tiene, desde hace muchos, una cadena de radio que es fruto de la suma de una multitud de emisoras pequeñas que habían nacido en cada diócesis por iniciativa de fieles y sacerdotes, en algunos casos, y de la jerarquía, en otros.

La COPE ha estado, durante algunos años, en manos de su principal estrella, Federico Jiménez Losantos, quien practicaba un periodismo muy particular y agresivo.

Quizá durante su permanencia se le podía acusar de crispar la vida pública, aunque no de estar en manos de «periodistas de la extrema derecha».

Meno aún ahora. No se les puede acusar de tal a Ernesto Sáenz de Buruaga, César Lumbreras, Juan Pablo Colmenarejo, Paco González o Juan Antonio Alcalá.

El plantel de colaboradores y tertulianos es muy plural: desde Pedrojota Ramírez a Fernando López Agudín pasando por Isabel Durán, Fermín Bocos, Irenel Lozano, Inocencio Arias, María Antonia Tujillo o Antonio Pérez Henares, entre otros.

Tampoco se puede decir que haya un planteamiento radical de la defensa de los principios cristianos. Salvo Cristina López Schlichting, que se ha visto marginada al fin de semana, los demás comunicadores no se caracterizan precisamente por su defensa ardorosa del ideario de la COPE.

Es más, dentro de la Iglesia y de la propia cadena, no falta quien se queja de que el planteamiento economicista se haya impuesto sobre el doctrinario.