«Saura [consejero de Interior de la Generalitat] acaba como empezó, despreciando a la policía. Y el tripartito acaba como empezó, con un Montilla que, falto de autoridad, se lo permite todo»La Vanguardia, 12-11-2010
El arranque del artículo de la polemista catalanaen La Vanguardia es vertiginoso:
«A estas alturas no soy capaz de saber si lo de Saura como conseller ha sido la crónica de una incompetencia histórica o la épica de una tontuna convencida, o ambas dos virtudes, que generalmente van de la mano».
Rahola relata que el de ICV entró «como un elefante en la conselleria, poniendo bajo sospecha permanente a la policía, hostigando su trabajo, permitiendo un desprestigio generalizado y bajando la autoestima de los Mossos a límites desconocidos, había rectificado al final de su mandato».
Pero, ahora, cuando apenas le queda tiempo en el cargo, ha elaborado un código ético con el que «está enviando la idea de que, hasta ahora, los Mossos no se han regido éticamente».
La periodista y escritora concluye cruelmente:
Efectivamente, la Generalitat que ha encabezado José Montilla no se ha caracterizado precisamente por su eficiencia en la gestión. Dentro de su equipo ha sobresalido por ineficaz el conseller Joan Saura.
Los escándalos generados por su mala gestión han sido numerosos, pero destacan dos. Por un lado, el del incendio forestal de Horta de Sant Joan en el que murieron cuatro bomberos. Su departamento atribuyó a causas naturales y archivó el caso.
Y, por otor, el segundo tuvo lugar el 29 de septiembre, día de la huelga general, cuando no adoptó medidas cautelares para evitar que unos okupas de una casa del centro de Barcelona acabasen montando una guerra campal. Y, encima, su número dos estaba fuera de Barcelona, en un día como ése, participando en una manifestación a favor de la convocatoria sindical.