Manuel Saco, Periodista

A medias

«El emperador [presidente de Estados Unidos] es un cotilla»Blog «Fuego amigo». , 30-11-2010

Manuel Saco

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A Manuel Saco se le nota contento. Ha enganchado una presa: los documentos que está publicando el portal Wikileaks.

Explica que la idea que teníamos de los servicios secretos era falsa:

«El cine de Hollywood lleva tantos años al servicio de la política norteamericana, dedicada a excitar el patrioterismo de su población, que habían convencido a generaciones enteras de todo el mundo de que sus servicios secretos habían alcanzado una profesionalidad rayana en la exactitud matemática».

Pero no era verdad. Los papeles revelados ponen en evidencia otra cosa:

«Los servicios secretos norteamericanos no son ni servicios ni secretos: lo componen una organización de cotillas que van regando papeles confidenciales por cualquier sitio».

Estos razonamientos le llevan a una conclusión que la coloca de titular:

«El emperador es un cotilla».

Los servicios secretos norteamericanos no son los autores de los informes a los que se refiere el bloguero del periódico de Roures. Han sido realizados por los miembros de las embajadas. Es verdad que algunos pueden tener doble «personalidad».

Éste es el tipo de informe que se realiza en las legaciones, junto con otros más sobre cuestiones específicas: la política interna; el comercio; la seguridad...

Este tipo de detalles -las fiestas de Berlusconi; los tratamientos estéticos de Gadafi; la salud mental de Cristina Fernández, etc...- se recogen en las informaciones que todas las embajadas, también las nuestras, envían a sus gobiernos.

El cotilleo le suele gustar a los gobernantes, sobre todo a sus «fontaneros» o asesores, que los suelen utilizar como «regalitos» para sus jefes.

A algunos servicios secretos, como al español cuando se llamaba Cesic, en tiempos de Felipe González, también le gustaba enterarse hasta de las charlas de Alcoba. Llegaron a grabar hasta conversaciones telefónicas del Rey.